Mitos y verdades de la lactancia materna

«Mi mamá no pudo amamantar y yo tampoco voy a poder», «los pechos se lastiman y deforman con la lactancia» o «no tengo leche» son algunos de los mitos que existen alrededor de la lactancia materna (LM), por lo que especialistas destacaron que ninguno tiene sustento científico y convocaron a dar de mamar a los bebés.

«Algunas mujeres no quieren dar el pecho por desconocimiento o malas experiencias. Todas las madres tienen leche, lo que hay que evaluar es si la cantidad es suficiente, y en muchos casos el problema es que el bebé no se prende en la forma correcta, por eso el asesoramiento es importante», señaló Elba López Turconi, jefa de Neonatología del Sanatorio De Los Arcos.

Con respecto a los mitos y con motivo de la Semana de la Lactancia Materna, que se conmemora cada año entre el 1 y el 7 de agosto, la Liga de la Leche y la consultora Voices! revelaron los resultados de una encuesta realizada recientemente entre 1.000 personas mayores de 16 años de todo el país.

El 95 por ciento de los argentinos encuestados consideró que es importante amamantar porque evita enfermedades y fomenta el vínculo entre madre e hijo, mientras que sólo el 50 por ciento dijo estar correctamente informado acerca de la LM y sus beneficios.

El estudio reveló además contradicciones respecto de la edad hasta la que se debe amamantar: si bien la mayoría dijo que se debe dar de mamar hasta los 17 meses, cuatro de cada 10 argentinos cree «inapropiado» amamantar a un bebé que camina.

De la investigación se deducen tres grandes problemáticas: la desinformación, el pudor y los sacrificios asociados a amamantar y el posicionamiento de la leche de fórmula.

Con respecto a la primera problemática, los encuestados mostraron un gran desconocimiento respecto a la recomendación de extender la LM hasta los dos años. Con respecto a la segunda, amamantar se ve como un sacrificio para la madre: el 85 por ciento dijo que una madre que amamanta «tiene que dejar de lado demasiados hábitos de vida» y un tercio que el amamantamiento «ata mucho a la madre e interfiere con su vida social».

Sobre la leche de fórmula, si bien existe consenso en que la leche materna es más saludable, la mayoría (63%) no ve riesgos asociados a su consumo, ya que el principal problema percibido no es de salud o desarrollo sino «que le pueda caer mal (17%) a nivel digestivo».

«Los pediatras siempre preferimos que las madres amamanten a sus hijos. Pero cuando por algún motivo no pueden, se recurre a las leches de fórmula», dijo el pediatra Diego Montes de Oca.

Consultado sobre las diferencias entre un tipo de nutrición y otro, el experto consideró que si bien la leche materna contiene elementos que no tiene la de fórmula, «no es correcto afirmar que los niños alimentados exclusivamente con lactancia tengan un mejor crecimiento o desarrollo».

Al respecto el jefe de Pediatría Ambulatoria del Hospital Universitario Austral, Fernando Burgos, señaló que la leche materna «es por excelencia el alimento más completo para el recién nacido, dado que le asegura un óptimo desarrollo psicológico, nutricional, hormonal e inmunológico».

«Está demostrado que la leche humana contiene más de 370 componentes específicos y nutrientes que disminuyen los riesgos de contraer ciertas enfermedades o infecciones como obesidad infantil, diabetes, problemas digestivos, deficiencia cognitiva, cáncer, infecciones en las vías urinarias, diarrea, enfermedades respiratorias y cardiovasculares», precisó.

El ginecólogo Sergio Pasqualini coincidió y agregó que «durante los primeros seis meses de vida la leche materna debería ser el único alimento ingerido por el bebé».

«En los primeros seis meses no es necesario ofrecerle al bebé agua, jugo o cualquier otro líquido. Hasta tanto logre crear sus propias defensas la lactancia le aporta los anticuerpos necesarios para protegerlo de las enfermedades más frecuentes», señaló el también director de Halitus Instituto Médico y presidente de la Fundación Repro.

El especialista recordó además que los primeros seis meses de lactancia «pueden ser considerados un método anticonceptivo en sí mismo si al menos el 85 por ciento de la alimentación del bebé está constituida por leche materna tanto de día como de noche y si se presenta una amenorrea o ausencia de menstruación».

«El efecto anticonceptivo de la lactancia natural se basa en la supresión de la ovulación por los cambios hormonales provocados por la succión del pezón. Entonces, cuanto mayor es la frecuencia de la succión, mayor es la eficacia del efecto anticonceptivo», precisó aunque aclaró que el método «no es 100 por ciento seguro».