Siria: duros enfrentamientos transformaron a ciudad de Alepo en un infierno

La ciudad siria de Alepo, epicentro de los combates más violentos de las últimas semanas en el convulsionado país árabe, volvió a ser escenario de duros enfrentamientos entre las fuerzas gubernamentales y facciones de los llamados «rebeldes», que en la víspera habían logrado infiltrarse en la zona de academias militares y ganar posiciones.

Según una fuente militar citada por la agencia de noticias oficial siria SANA, las tropas gubernamentales lograron infligir «grandes pérdidas» en las filas opositoras y destruir decenas de sus vehículos cargados con ametralladoras.

Esa fuente negó que los rebeldes se hayan apoderado de edificios militares en esta zona del suroeste de Alepo, Al Ramuza, pese a que el opositor Observatorio Sirio de Derechos Humanos (OSDH) sostiene lo contrario al precisar que lograron controlar la Academia de Armamento, la sede del Batallón de Artillería y la Escuela Técnica de Aviación.

El OSDH informó también que las fuerzas gubernamentales mantienen en su poder una fábrica de cemento y partes de residencias militares.

La situación es tan grave que en el tradicional Ángelus dominical desde la ventana del palacio Apostólico del Vaticano, el papa Francisco renovó su «solidaridad» con «los hermanos y hermanas» víctimas del conflicto.

«Lamentablemente, de Siria continúan llegando noticias de víctimas civiles de la guerra, en particular desde Alepo», afirmó el Pontífice.

Alepo se la disputan las fuerzas de Damasco y los rebeldes desde el verano de 2012, cuando los insurgentes conquistaron amplias áreas de la urbe, la segunda de Siria y una de las más castigadas por el conflicto.

Los opositores, entre los que figura el Frente de la Conquista del Levante (antiguo Frente al Nusra, filial siria de Al Qaeda) y otras facciones islamistas, lanzaron una ofensiva hace días para romper el sitio sobre esa zona, aislada desde mediados de julio.

Ahora, las facciones opositoras intentan avanzar a través del barrio de Al Ramuza, para abrir una nueva vía de acceso al área, donde se calcula que hay entre 200.000 y 300.000 civiles.

Precisamente, el OSDH denunció que el corredor abierto por las facciones opositoras entre los barrios orientales y meridionales de la ciudad de Alepo, tras la ruptura del cerco gubernamental, todavía no es seguro debido a los bombardeos.

La ONG explicó hoy en un comunicado difundido por la agencia de noticias EFE, que hasta ahora ese pasillo militar no puede ser empleado para el cruce de los civiles ya que la zona es bombardeada por la aviación siria y rusa.

Por eso, los grupos rebeldes han impidieron a los civiles salir de esta área, que está desde mediados de julio sitiada por las tropas gubernamentales.

Los insurgentes, cuyo único objetivo es derrocar al presidente Bashar al Assad, afirmaron que van a proteger a los civiles que se encuentran en las zonas bajo su dominio y que la apertura del citado corredor en los barrios antes cercados es «un paso hacia la liberación de Alepo y de Siria en general».

La situación en Siria es desesperante. El pasado jueves, la ONU informó que sólo en el mes de julio fueron atacados 44 hospitales, clínicas y otras instalaciones médicas, por lo que llamó a Estados Unidos y Rusia a influir para que se respete al menos «un mínimo» el derecho internacional.

El subsecretario general de la Oficina de Asuntos Humanitarios de la ONU, Jan Egeland, señaló que depende de las fuerzas gubernamentales y grupos rebeldes, así como de la influencia que ciertos gobiernos puedan ejercer sobre ellos, «que podamos llevar ayuda (a los civiles) sin ser atacados».

Respecto a Alepo, Egeland, responsable de coordinar el envío de ayuda a las zonas asediadas y de difícil acceso en Siria, aseguró que están “listos, ansiosos y en condiciones de entrar si hay pausas a los combates».