La UCR y algo más que una interna en territorio bonaerense

El radicalismo bonaerense se encamina hacia la interna que definirá en octubre a la nueva conducción partidaria y, con ello, el perfil de la relación que tendrá hacia adelante el partido con el gobierno de María Eugenia Vidal.

A casi un mes de que venza la inscripción de listas para la contienda que definirá al sucesor del diputado nacional Ricardo Alfonsín al frente del Comité Provincia, los diferentes sectores ya pusieron sus candidatos en la cancha, aunque no se descarta una lista de unidad.

Bajo la consigna de “modernizar” al partido, un grupo de intendentes lanzó el jueves pasado el espacio “Radicales por Cambiemos”, que postula al diputado provincial por Mar del Plata y hombre cercano al ex titular del Comité Nacional, Ernesto Sanz, Maximiliano Abad, para pelear la conducción del partido frente al vicegorbernador Daniel Salvador y el senador Carlos Fernández, que es impulsado por el alfonsinismo.

La interna prevista para el próximo 23 de octubre pone en juego mucho más que la correlación de fuerzas entre los diferentes sectores internos de la UCR; definirá el vínculo que tendrá de aquí en más el principal socio del PRO en Cambiemos con el gobierno de Vidal.

Mientras Salvador y Abad encarnan, con matices, posturas más dialoguistas con el macrismo, el alfonsinista Fernández representa al sector más crítico sobre el rol que ocupa el partido en la alianza gobernante.

Hace un mes, el Comité Provincia, que encabeza Alfonsín emitió un duro documento en el que cuestionó la decisión “inconsulta” del PRO de incluir a peronistas no kirchneristas a Cambiemos para ensanchar su base electoral de cara a las elecciones de medio término.

Las incorporaciones más relevantes fueron la del ex massista, Joaquín De la Torre, como Ministro de Producción del gobierno de Vidal, y de Hernán Bertellys, quien accedió a la intendencia de Azul bajo el sello del Frente para la Victoria, pero hay tratativas para sumar a otros ex kirchneristas, como Mario Ishii y el ex intendente de Ezeiza, Alejandro Granados.

“Estamos trabajando para llegar a una conducción que integre a todos, pero no estamos dispuestos a resignarnos a que el partido sea un actor de reparto en Cambiemos; buscaremos los consensos y si no logramos un acuerdo iremos a interna que es el elemento democrático que tenemos para dirimir los conflictos”, resumió Fernández en dialogo con la agencia Télam.

Con la candidatura de Abad, Sanz -uno de los principales arquitectos de Cambiemos- busca que el alfonsinismo pierda gravitación en el estratégico suelo bonaerense, sobre todo cuando se avecinan las negociaciones por el armado electoral de Cambiemos para las legislativas del año próximo.

Alfonsín es una de las pocas voces críticas dentro del radicalismo sobre algunas de las políticas de la gestión de Mauricio Macri: cuestionó la instrumentación del aumento de tarifas en los servicios públicos y el intento de designar por decreto a jueces en la Corte Suprema de la Nación, entre otras medidas.

Por el momento, las distintas facciones comenzaron a medir fuerzas para, en el mejor de los casos, llegar mejor posicionados a la negociación de una lista única, aunque las posturas “antagónicas” sobre el rol de la UCR en la alianza gobernante dificultan ese objetivo.

Confiado en su “superioridad” numérica (en base a la ultima interna en la provincia, en la que Alfonsín se impuso a Salvador) el alfonsinismo cree que podrá encolumnar a los correligionarios en una lista de unidad que garantice una “buena relación” con el gobierno provincial, pero con “cierta autonomía”, dijeron a esta agencia desde ése sector.

“Si hay tensión tiene que ser entre el PRO y la UCR como partidos, no con el gobierno provincial”, sentenciaron las fuentes.

Desde el alfonsinismo aseguran que cuentan con el “55 por ciento” de los votos necesarios para ganar y que el 45 por ciento restante se divide entre Abad y Salvador, guarismos que piensan que los “obligará” a negociar.

Con todo, el lanzamiento de Radicales Cambiemos, el jueves pasado en la ciudad de La Plata, estuvo acompañado por un nutrido grupo de intendentes, entre ellos, Gustavo Posse (San Isidro), diputados y dirigentes territoriales como el platense Sergio Panela.

Posse está desafiliado de la UCR desde hace dos años, pero aún conserva algunas de sus huestes en la estructura partidaria.

En diálogo con Télam, Abad marcó como objetivo de su sector “poner en valor al radicalismo para fortalecer Cambiemos” desde una impronta de “renovación que permita un partido más dinámico y moderno pero sin perder su identidad ideológica”.

El diputado provincial afirmó que el sector se “propone como una síntesis de unidad” entre los sectores que respaldan a Salvador y el alfonsinismo, pero advirtieron que de “no ser así estaremos preparados para discutir ideas en el marco de una contienda interna”.

“Nosotros queremos discutir ideas y propuestas. Si los otros quieren dividir aguas para ver quien es más o menos oficialista, allá ellos”, disparó.

Abad sostuvo que el radicalismo debe «acompañar al gobierno de Vidal, sin perder autonomía», y planteó la necesidad de que se institucionalice el espacio para discutir tanto políticas públicas como la estrategia electoral de cara a los comicios del año próximo.

En Radicales Cambiemos son conscientes de que Salvador y Alfonsín son quienes “más arriesgan” en caso de fracasar en la interna por eso apuestan a que unos u otros finalmente se presten a un acuerdo.

“Perder la interna para Salvador significaría una derrota política muy dura y un debilitamiento de su figura como vicegorbernador y para Alfonsín sería un fuerte golpe para su representatividad en la provincia”.

Dos semanas antes del encuentro de La Plata, en compañía de Sanz y el titular de la UCR nacional, José Corral, Salvador juntó a una veintena de intendentes en la histórica sede del Comité Nacional de la que resultó un documento en respaldo al gobierno de Vidal.

En rigor, muchos de ellos, también estuvieron en la cita de la capital provincial, como Miguel Gargaglione, titular del Foro de Intendentes Radicales de la provincia. Lo cierto, es que tanto los seguidores de Abad, como los alfonsinistas especulan con la posibilidad de que, condicionado por su “rol institucional, el vicegorbernador decida dar marcha atrás y resignar su postulación.

Creen que una eventual derrota en la interna le haría pagar a Salvador un “alto costo político”, nada recomendable para la mayor representación institucional del radicalismo en la provincia.