Podría hacerse realidad la construcción del primer submarino argentino

La construcción del primer submarino argentino pasó de ser un sueño a una posibilidad para la que el astillero estatal Tandanor ya analiza alternativas, cimentadas en la estructura sobreviviente del programa de fabricación suspendido en 1991 y las capacidades técnicas adquiridas por su personal en más de una década de trabajo continuo de renovación y mantenimiento de la flota de submarinos de la Armada Argentina.

El que debiera haber sido el primer submarino de fabricación argentina, el Santa Fe (S-43) estaba avanzado en un 75 por ciento cuando el entonces presidente Carlos Menem ordenó la privatización del astillero en 1991, que dejó en estado de abandono todos los trabajos hasta que en 2004, y por impulso de sus trabajadores, la empresa estatal logró el contrato para la renovación de baterías del Salta (S-31).

El éxito de ese proyecto forjó las bases para el programa de media vida del San Juan (S-42) que se extendió entre 2007 y 2014 y que permitió el entrenamiento del personal en oficios específicos claves para la reparación y construcción de submarinos.

Desde hace unos días, los técnicos del astillero trabajan en la renovación del Santa Cruz que desde esa empresa estatal estiman se extenderá al menos hasta febrero de 2019; mientras tanto las autoridades de Tandanor comenzaron conversaciones con el astillero alemán Thyssen Nordseewerke para analizar alternativas que hagan viable la construcción de un submarino en la Argentina.

Thyssen Nordseewerke fue contratada a fines de los 70 por Argentina para completar una serie de seis submarinos TR-1700, más grande y con mejores prestaciones que los 209, de los cuales cuatro deberían ser construidos íntegramente en nuestro país.

Las dos primeras unidades de la serie TR-1700, el ‘Santa Cruz’ (S-41) y el ‘Santa Juan’ (S-42) fueron construidas en Alemania entre 1980 y 1985 con participación de técnicos del astillero argentino que habían viajado para formarse en la operación de esas tecnologías y replicar el proceso en el país.

A 25 años de que la construcción del Santa Fe se detuviese en el tiempo, Tandanor y Thyssen buscan alternativas y soluciones tecnológicas que aprovechen la mayor cantidad de componentes del submarino incompleto y hagan viable la propuesta de fabricación de una unidad acorde con las tecnologías del siglo XXI que pueda ser costeada por nuestro país.

El presidente de Tandanor y ex-comandante de la división de destructores de la Armada Argentina, Jorge Arosa, dijo que “en los ’80 este país invirtió mil millones de dólares para montar una fábrica de submarinos que fue parada antes de completar el primero; y todas esas infraestructuras hoy se juntan con un grupo humano que acumula más de una década destinada a la reparación y mantenimiento de submarinos”.

El funcionario puntualizó que “en no mucho tiempo más deberíamos analizar seriamente como poner en gradas la construcción de un nuevo submarino o avanzar sobre el casco del Santa Fe; toda la inversión que se hizo en el proyecto de submarino debe ser aprovechada”.

“La extensión de vida que se le hizo al San Juan tiene un límite, lo mismo que va a tener la del Santa Cruz y especialmente el Salta que va a ser el primero en salir de servicio; por eso era muy importante recuperar la capacidad de trabajar en submarinos, primero con el mantenimiento del Salta, luego con la media vida del San Juan, y ahora la reparación del Santa Cruz. En esa proyección deberíamos comenzar a construir submarinos y concretar el objetivo original de este astillero”, enfatizó.

El directivo de esa empresa estatal informó que “en estos días hay conversaciones con la empresa alemana que elaboró el diseño de los TR-1700 y construyó las dos unidades que hoy opera la Armada para ver que opciones tenemos para aprovechar el casco del Santa Fe y completarlo en nuestro astillero con actualizaciones tecnológicas que ellos puedan proveer”.

“Todo lo que son sistemas de armas son obsoletos y todos los que son sistemas de tiro están superados; estos fueron diseñados en épocas en las que se usaban computadoras de 64 Kb que tenía el tamaño de una heladera y ahora 64 Gb entran en un celular”, ejemplificó.

El funcionario señaló que “hay que trabajar para mantener la flota actual y para poder entregar sus reemplazos en un tiempo razonable; porque si el submarino tiene que esperar hasta 2045 va a perder vigencia”.

“Ahora que tenemos el astillero y el personal entrenado tenemos que pensar en construir nuevas unidades; salir a buscar un submarino de otro origen ya no tiene sentido porque es abrir una nueva línea de logística y mantenimiento que haría todo más costoso y complejo”, concluyó Arosa.

Artículos Relacionados

Deja un comentario