España: Pablo Iglesias fortalecido tras el triunfo de su candidato en Madrid

El líder de Podemos, Pablo Iglesias, salió reforzado de las primarias de Madrid, donde se impuso su candidato Ramón Espinar, con lo que gana terreno de cara al cónclave en el que la nueva fuerza de izquierda fijará su estrategia contra el gobierno del conservador Mariano Rajoy.

Espinar se convirtió en el Secretario General de Podemos en la región de Madrid al obtener 13.686 votos, frente a los 11.783 votos de su principal adversaria, Rita Maestre, considerada la candidata de Íñigo Errejón, el número dos de Podemos, según los resultados oficiales publicados por el partido.

Antes de su elección, el joven político, adalid de la lucha contra la especulación inmobiliaria, se vio envuelto en un escándalo a raíz de que la prensa española reveló que obtuvo una plusvalía por la venta de un departamento de protección oficial, algo que resultaba éticamente reprochable.

Tanto Espinar como Iglesias atribuyeron la noticia a un intento del grupo mediático Prisa -propietario del diario El País y la emisora Cadena Ser- de intervenir en el proceso interno de Podemos. Igualmente, ganaron la contienda.

Las internas de Podemos se presentaron como el terreno de batalla entre Iglesias y Errejón, en el marco de una lucha por ganar poder e imponer sus propias tesis ideológicas en la próxima Asamblea Ciudadana estatal que se celebrará a principios del próximo año.

En este contexto, el triunfo de Espinar, aunque fue ajustado, se interpreta como un espaldarazo a Iglesias, quien aboga por un Podemos más confrontativo y vinculado a las protestas sociales que, auguran, se intensificarán durante la segunda legislatura de Rajoy, quien tiene que hacer frente a un ajuste adicional de 5.500 millones de euro exigido por Bruselas.

Errejón, por su parte, apuesta por una estrategia basada en una intensa actividad parlamentaria que muestre a Podemos como un partido útil, constructivo, que no de miedo, para de esa forma convertirse en un partido mayoritario, capaz de atraer a un electorado más amplio.

En ese sentido, la facción de Errejón cree que el proyecto de Iglesias mantendrá a Podemos al margen del gobierno, como ocurrió en el pasado con la izquierda tradicional, Izquierda Unida (IU), pero en ningún caso se plantean romper el partido.

En la repetición electoral del 26 de junio, Podemos se presentó en alianza con IU, formando la candidatura Unidos Podemos, pero no consiguió el esperado «sorpasso» -adelantamiento- al Partido Socialista (PSOE) que pronosticaban las encuestas.

Aquel fracaso sacó a la luz la tensión ideológica entre Iglesias y Errejón, ya que éste último no veía con buenos ojos la alianza con la izquierda.

Ambos se enfrentaron públicamente y en las redes sociales en el marco de lo que calificaron como un «debate de ideas», pero que revelaba dos proyectos distintos, aunque unos y otros reconocen que se necesitan.

Las encuestas sitúan ahora a Podemos como segunda fuerza política, detrás del Partido Popular (PP) de Rajoy.

El ascenso de la fuerza izquierdista se produce ante el declive del PSOE, que continúa sumido en su propia guerra fratricida, desencadenada frente al dilema de tener que decidir si permitían o no gobernar al líder conservador.

En este contexto, Podemos se prepara para su «Vistaalegre 2», es decir, la segunda asamblea ciudadana que definirá la línea ideológica y la estrategia a seguir en los próximos cuatro años en los que el Partido Popular (PP) de Rajoy gobernará en minoría.

La corriente anticapitalista del partido, liderada por el eurodiputado Miguel Urbán, que apoyó a Espinar en Madrid y es clave para decantar la balanza, cree que Podemos debe abandonar la lógica electoral y fortalecerse como «movimiento popular» y que no puede ser un partido «moderado» ni parecerse a los demás.