El malbec, orgullo argentino, cumple 155 años

En 1862, cuando Domingo Faustino Sarmiento era gobernador de la provincia de San Juan, convocó al ingeniero agrónomo francés Michel Aimeé Puget para desarrollar el cultivo de la uva Malbec que éste había introducido, entre otras cepas, diez años antes en Mendoza donde, a partir de ese impulso, se desarrolló una zona experimental que dio lugar a la aparición del actual vino emblemático de los argentinos.

Sarmiento había vivido exiliado en Chile durante varios años donde se dedicó a la educación ocupando diversos cargos, además de viajar por diferentes países del mundo, y durante ese paso por el país trasandino conoció a Puget que estaba radicado allí donde se había desarrollado la «Quinta Normal» en la que se avanzaba en el desarrollo experimental de ese tipo de producciones tomando como antecedente la Escuela Normal de París.

El impulso al cultivo de la cepa Malbec formó parte del desarrollo provincial durante los dos años de su gestión al frente del gobierno sanjuanino a la que trató de reordenar en el ámbito económico-financiero incluyendo la construcción de numerosas obras públicas de infraestructura al tiempo que dio impulso a la educación mediante la creación de numerosas escuelas primarias y secundarias, poniendo énfasis en las de preparación para las actividades laborales como la Escuela de Minas, hoy transformada en Escuela Industrial, y la Quinta Normal, ahora denominada Escuela de Enología, al mismo tiempo que lanzó la reedición del periódico «El Zonda».

El nombre de Quinta Normal fue tomado del predio existente en Chile, donde la cuestión del desarrollo vitivinícola fue clave, con énfasis en el Malbec, razón por la cual con el tiempo se la redenominó como Escuela de Enología, como se ha señalado.

A pesar de que conflictos locales y, en particular su confrontación con el caudillo riojano Ángel Vicente «Chacho» Peñaloza, lo hicieron renunciar en 1864 frustrándose algunas de sus iniciativas, otras -como en particular el desarrollo de la actividad vitivinícola- continuó su marcha tanto en la propia San Juan como en Mendoza lo que, con el correr del tiempo, hizo que la región de Cuyo se convirtiera no sólo en la mayor productora de vino de la Argentina sino también en una de las más importantes del mundo.

De la plantación experimental de Puget en base a unas cepas de Malbec llevadas desde Chile en la actualidad se cultivan alrededor de 40.000 hectáreas de ese varietal, mientras que la segunda productora es Francia con unas 5.300 hectáreas, en tanto que en los siguientes, Italia, España, Sudáfrica, Nueva Zelanda y los Estados Unidos de América las cifras son considerablemente menores.

A mediados de los años 1960 las plantaciones de Malbec en la Argentina habían llegado hasta cerca de 60.000 hectáreas pero a partir de entonces hubo un retroceso en favor de otras cepas hasta llegar a unas 20.000, tras lo cual, a fines de siglo comenzó una recuperación basada en la elaboración de vinos premium destinados, en un porcentaje importante, a la exportación.

En la actualidad la cepa sarmientina se concentra en un 86 por ciento en Mendoza completándose el 14% restante en San Juan, La Rioja, Catamarca, Salta, Río Negro y hasta en la provincia de Buenos Aires.