“PH: Podemos hablar”, la nueva propuesta de Andy Kusnetzoff

El multifacético periodista, conductor y actor Andy Kusnetzoff desembarcará este sábado en la pantalla de Telefe para encabezar “PH: Podemos hablar”, programa con el que propone llevar a la televisión algunos climas de la radio y generar puntos de encuentro entre figuras del espectáculo, la política y el deporte.

La cita inaugural del nuevo programa será mañana, a las 21, y sus primeros invitados, la gobernadora María Eugenia Vidal, al senador Juan Manuel Abal Medina, al conductor televisivo Marley, la actriz Andrea Rincón, el tenista Juan Pico Mónaco y al futbolista Fabián “Poroto” Cubero.

“Tenía ganas de volver a hacer una experiencia en la pantalla chica porque esta es una televisión distinta a la que experimenté cuando empecé hace mucho y me parece que es el momento de hacer un programa que invite a las partes a acercarse un poco, en vez de gritar”, contó Kusnetzoff en charla con Télam, el miércoles pasado, entre té y miel, en una de los salas de reuniones del Palacio Duhau.

Es que a lo largo de su carrera, el carismático conductor se fue planteando diferentes desafíos para evitar el aburrimiento: así fue como en 2014 se animó a televisar “Perros de la calle”, programa radial que está cumpliendo quince años en radio Metro (95.1), y en 2015, luego de su participación como actor en “Viudas e Hijas del rock and roll”, se subió al escenario de Sala Siranush para presentar su unipersonal “Happy Hour”.

En esta ocasión los encuentros de “PH”, que lo colocan nuevamente frente a la pantalla chica, se realizarán en el estudio mayor de Telefe, donde tuvieron lugar diversos realities, y aunque este programa no tiene que ver con aquel formato, el conductor de 46 años decidió tomar algunos elementos de ese tipo de programas y aplicarlos a su proyecto para generar más intimidad.

Sobre este nuevo desafío, la situación actual de la tele y la radio y todo el universo de plataformas que convocan al espectador de medios audiovisuales, Andy dialogó con Télam a solo horas de poner en marcha este nuevo proyecto.

¿Qué le aporta “PH” a la televisión?

No sé si le va a aportar algo a la televisión, voy a tratar de hacer el mejor programa posible, intentar generar y de que se construya algo, pero después es un programa más de televisión en televisión, y un programa semanal no va a cambiar lo más profundo de la televisión ni el tema de sus contenidos.
T: ¿Considerás que la televisión necesita un cambio?
AK: La televisión se está reinventando y es algo que pasa en todo el mundo. Es muy difícil competir con Internet, el cable, Youtube, y más cuando los menores de 30 años no miran televisión abierta. A esa edad, nosotros mirábamos televisión abierta y lo seguimos haciendo pero ahora tenés Youtube, celulares, Netflix, todo el universo On Demand, y es lógico que se haya reducido el encendido.

¿Qué creés que falta para que se revierta la situación de la televisión frente a las nuevas plataformas?

Tiene que aparecer un poco de inversión. Para que se pueda empezar a competir con grandes producciones, se necesita plata y si no ocurre, dentro de lo que tenemos, hay que empezar a ver cosas que sean interesantes. Mientras más se produzca, mejor va a ser para la industria porque eso genera un montón de trabajo. Uno también va aceptando que Argentina fue modificándose en muchas situaciones y la televisión no estuvo ajena a eso. Un día hablando con Gustavo Bermúdez me dijo que hace 20 años nosotros exportábamos a Turquía, y ahora importamos novelas desde allá. No está bueno que pase eso pero por algo suceden las cosas, y ojalá se vuelva a aquel tiempo. Argentina hizo formatos increíbles y es líder en un montón de cosas creativas pero para eso hace falta crecer en un contexto que va más allá de la televisión en sí misma.

¿Cuál es tu opinión sobre la coyuntura actual?

Estamos en una situación difícil. Yo nunca me baso en mi vida personal porque sé que soy parte de los privilegiados, pero está duro conseguir trabajo y que la plata alcance. Arrastramos un montón de problemas de injusticia, inseguridad y desigualdad y es lo triste de la Argentina. Después, hay cosas muy positivas que tienen que ver con cómo somos como país; estamos muy enfrentados y no le tengo miedo a pensar distinto pero no me gusta que no podamos convivir y con “PH” intentaré aportar en ese sentido.

¿Y en qué lugar de esta configuración queda la radio?

Está más ajena. Creo que la televisión sufrió mucho más como también sufrieron los discos, los artistas que ahora tienen que vivir de recitales, Spotify logró un montón de cosas; están sufriendo las agencias de turismo con las páginas de Internet, los hoteles con Airbnb, los taxis con Uber… la tecnología no se puede frenar. Por ahora logramos sobrevivir con la radio, muchos la escuchan en el celular y esa es una diferencia con la televisión porque la podés escuchar mientras estás haciendo cualquier cosa, en cambio a la televisión le tenés que prestar atención y es mucho más exigente con tu tiempo; cuando todos los autos vengan con Internet y con la posibilidad de escuchar Spotify, vendrá otra crisis, pero por ahora los contenidos sobreviven a todo. Estamos en un momento revolucionario en el que todo el tiempo estamos replanteándonos el esquema, todo va cambiando, es apasionante, es duro para mucha gente y le da oportunidad a muchos otros, pero un buen contenido sirve para cualquier plataforma.

¿La presión por el raiting genera que se piensen los programas como productos y no desde su contenido?

No sé si todo se piensa como un producto, creo que depende de uno. En la radio no me pienso como producto, somos bastante libres y vamos profundizando donde podemos. Trato de ser lo más humano que puedo. En “PH” no es tanto el formato sino que se trata de ser honesto, de poder hablar, decir lo que sentís, y no sé si medirá pero si no mide, muchas gracias y chau.

Después de más de dos décadas de trayectoria, ¿qué quedó del notero que pedía besos en cámara?

Crecí, me gusta mucho ver esos videos y me divierte. Muchas de las cosas de CQC ya no las uso, estoy conectado desde una parte diferente, en la que puedo ahondar un poco más en la charla y no desde la rapidez ni la dinámica de ir directo al punto, y tampoco tratar de cancherear pero cuando necesito hacerlo también está y es parte de mí.

¿Se nace o se hace?

Yo soy así mucho antes de que eso sea un formato, no hay cosas que no se puedan preguntar con respeto. Empecé a hacer eso porque soy así, después se transformó en un formato que se vendió. Me impactó conocer noteros españoles en los que me veía a mí mismo, era mi personalidad. Fui exportable pero obviamente no tenía los derechos yo, no gané plata con eso (risas).

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