Comienzan los alegatos en el juicio por el crimen de Candela Sol Rodríguez

El juicio oral por el crimen de Candela Sol Rodríguez, secuestrada y asesinada en 2011 en el partido bonaerense de Hurlingham, ingresará este jueves en la etapa de alegatos luego de que un tribunal de Morón escuchó a 233 testigos presentados por las partes durante cinco meses, informaron hoy fuentes judiciales.

A partir de las 10, los fiscales Mario Alberto Ferrario, Pablo Galarza y Antonio Ferreras abrirán la ronda de exposiciones con las pruebas obtenidas durante el proceso iniciado en febrero y pedirán que se condene a los tres imputados: Hugo Elvio Bermúdez (45), Leonardo Jara (37) y Fabián Gómez (45).

A Bermúdez se lo acusa de haber matado a la niña de 11 años, Jara está imputado por ser el supuesto autor del llamado extorsivo realizado a la familia de la víctima el 28 de agosto de 2011, mientras estaba secuestrada, y Gómez, el único de los tres que permanece en libertad, llegó al juicio como sospechoso de haber realizado tareas de inteligencia para facilitar la captura de la chica.

Luego del alegato de los fiscales que se realizarán en la sede judicial de Almirante Brown y Colón, se pasará a un cuarto intermedio hasta el lunes 24 de julio, cuando será el turno de Fernando Burlando, abogado de Carola Labrador, la madre de Candela.

En tanto, el miércoles 26 alegarán los defensores oficiales de Bermúdez y Gómez, mientras que al día siguiente expondrá el abogado Adrián Corvalán, representante de Jara, quien intentará demostrar que la voz que se grabó en un llamado telefónico efectuado a la familia de la víctima mientras estaba cautiva no es la de su defendido.

Los voceros añadieron que la última jornada será utilizada para la etapa de réplicas, si las hubiera, y luego los jueces Diego Bonanno, Mariela Moralejo Rivera y Raquel Renée Lafourcade, integrantes del Tribunal Oral en lo Criminal (TOC) 3 de Morón, anunciarán la fecha de veredicto.

Durante la etapa de testimonios, una de las declaraciones más relevantes fue la del narcotraficante Miguel «Mameluco» Villalba, quien cumple una condena de 23 años de prisión por haber liderado una banda dedicada al comercio de droga en el partido de San Martín.

Villalba le aseguró al tribunal que el secuestro y crimen de Candela «estuvo vinculado a plata del narcotráfico» y que a los captores «se les fue la mano» y la mataron.

Otro testimonio de importancia que tuvo el caso fue la del comisario inspector retirado Jorge Daniel Gigena, quien al momento del hecho estaba a cargo de la Jefatura Distrital de Hurlingham.

Gigena aseguró que si la madre de la nena, al momento de la desaparición, hubiese contado «toda la verdad» sobre la detención de su marido, Alfredo Rodríguez, «los investigadores tal vez hubieran encontrado a la víctima con vida».

«Si Carola Labrador hubiera contado toda la verdad sobre que el padre de la niña estaba preso, eso hubiera facilitado la búsqueda y hasta podríamos haberla encontrado con vida y no perder tiempo», afirmó el ex jefe policial.

Candela fue vista con vida por última vez el 22 de agosto de 2011, en la localidad de Villa Tesei, partido de Hurlingham -donde residía- cuando esperaba a unas amigas para ir a la reunión del grupo de boy scouts al que pertenecía.

Los investigadores creen que Candela estuvo secuestrada en dos lugares distintos y nueve días después apareció asfixiada dentro de una bolsa, a 30 cuadras de su casa, a pocos metros de la colectora del Acceso Oeste.

Como móvil del homicidio y cuando elevó la causa a juicio, el fiscal señaló una venganza contra el padre de Candela, por parte de una banda de piratas del asfalto, una hipótesis que se manejó desde el comienzo de la causa.

Además, le atribuyó a Jara haber realizado una llamada intimidatoria que la tía de la niña recibió el 28 de agosto, tres días antes del hallazgo del cadáver de la víctima.

Respecto de Bermúdez, se considera que hay elementos para probar que facilitó el ingreso de la niña a la segunda casa donde estuvo cautiva antes de ser asesinada, ubicada en Cellini 4085, también en Villa Tesei.

Durante la pesquisa, se estableció que Candela había estado previamente en otro domicilio, situado en la calle Kiernan 992 de la misma localidad.

En el caso de Gómez, se lo acusa de realizar tareas de «inteligencia» en la puerta de esta última vivienda cuando Candela estuvo retenida allí contra su voluntad y alternar distintos roles con Jara y Bermúdez.

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