La familia de Candela pidió perpetua para dos de los acusados

Los abogados de la familia de Candela Sol Rodríguez, la niña de 11 años secuestrada y asesinada en 2011 en el partido bonaerense de Hurlingham, pidieron que sean condenados a prisión perpetua los dos principales acusados del crimen, mientras solicitaron la absolución del tercer imputado.

El letrado Román Makinistián, uno de los representantes de la madre de la víctima, Nancy Carola Labrador, requirió la máxima pena para Hugo Bermúdez (45) y Leonardo Jara (37) y consideró que Fabián Gómez (45) debe ser absuelto por el beneficio de la duda.

Durante su alegato ante el Tribunal Oral en lo Criminal (TOC) 3 de Morón, el abogado acusó a Bermúdez y Jara como autor y coautor, respectivamente, de los delitos de «privación ilegal de la libertad coactiva seguida de muerte» y, a diferencia de la fiscalía, al primero le agregó el de «abuso sexual doblemente ultrajante».

El letrado negó en la primera parte de su exposición que la familia haya «ocultado pruebas» como lo sostuvo la fiscalía respecto a las «tratativas clandestinas» para liberar a la víctima y el argumento de que la detención del padre de la niña, Alfredo Rodríguez, había sido la «génesis» del hecho.

«Nancy Labrador hubiera sido la primera en denunciar si eso tenía vinculación con el secuestro pero en realidad no tenía nada que ver. Estuvo siete días con vida, por lo que no puede ser una circunstancia atribuible a la mamá», aseguró Makinistián.

Además, el abogado dijo que el padre de la niña «fue el primero en dar datos sobre Héctor ‘Topo’ Moreyra, conocido informante de la Policía» y consideró que en la investigación «han fallado todos los estamentos del Estado».

Por último, el abogado dio por probado que Jara realizó un llamado extorsivo a la familia de la víctima y que Bermudez abusó sexualmente de la niña, mientras que en el caso de Gómez «no se acreditó con la certeza que esta instancia requiere su participación en el hecho».

Tras la audiencia, Gómez, quien actualmente posee una constructora junto a su hermano, visiblemente contento por el alegato de Makinistián, expresó a Télam que se le «estaba por salir el corazón».

Cuando salió la madre de Candela por las escaleras de los tribunales, el hombre le dijo «muchas gracias, señora», a lo que la mujer le respondió con una sonrisa: «No, por favor».

En su alegato de la semana pasada, uno de los tres fiscales de juicio, Pablo Galarza, había dado por acreditado que Candela fue víctima de abuso sexual pero no imputó a ninguno de los acusados de ese delito para no modificar la carátula con la que habían llegado a juicio y que así la defensa tuviese la posibilidad de plantear alguna nulidad.

Para Galarza, el 22 de agosto de 2011 Candela «fue sustraída por tres sujetos en una camioneta Ford EcoSport negra». La mantuvieron cautiva algunos días en la localidad de San Martín y luego estuvo en Villa Tesei, en Hurlingham.

Allí, primero la mantuvieron secuestrada en una vivienda de la calle Kiernan 992, conocida por la prensa como «la casa rosa» (para la querella no fue llevada a ese inmueble) durante un breve lapso y después la trasladaron a otra propiedad de Cellini 4085 que estaba abandonada.

Según el fiscal, entre las 20.30 del 29 de agosto y las 8.30 del día siguiente, Bermúdez «abusó sexualmente de la niña con un elemento duro por vía anal y la sofocó» tapándole la nariz y la boca mientras la sostenía desde atrás.

Sobre el tiempo que la nena llevó secuestrada sin ser hallada, Galarza manifestó que se acreditó que «hubo tratativas paralelas y clandestinas» entre el superintendente de Zona Oeste, Roberto Castronuovo, el informante policial «Topo» Moreyra (50) y los acusados para que liberaran a la nena, pero que ello finalmente no ocurrió.

Respecto de Jara, el fiscal afirmó que realizó el llamado extorsivo a la familia de Candela mientras estaba cautiva y sostuvo que «su suerte está echada por las pericias de voz» efectuadas por Gendarmería.

Mientras que a Gómez lo situó en la casa de Kiernan por dichos de un vecino que lo vio allí cuatro días antes del hallazgo del cuerpo de Candela a 30 cuadras de esa propiedad y por llamadas que mantuvo con los otros dos imputados.

Para dar probado que la niña estuvo en la vivienda de Cellini, Galarza dijo que allí se encontraron algunas prendas quemadas de la víctima y un esmalte de uñas rosa que la madre dijo que le pertenecía.

Por su parte, otro de los fiscales de juicio, Antonio Ferreras, dijo que se halló ADN de la nena en un bol y en una taza de la casa Kiernan y de Bermúdez en un palo de madera de la casa de Cellini y dentro de una taza que se encontraba en la vivienda de la exconcubina de Jara, lo que prueba la vinculación entre ambos.

A su turno, el tercer fiscal Mario Ferrario, quien también instruyó la causa, solicitó la prisión perpetua para Bermúdez y Jara, y ocho años para Gómez como partícipe secundario de la privación ilegal coactiva seguida de muerte.

Tras los alegatos de las partes acusadoras, el tribunal pasó a un cuarto intermedio hasta pasado mañana a las 9.30, cuando expondrán sus argumentos los defensores oficiales de Bermúdez y Gómez, mientras que al día siguiente lo hará el abogado Adrián Corvalán, representante de Jara.

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