En “Tigre”, Marilú Marini encarna a una mujer de carácter

Silvina Schnicer y Ulises Porra Guardiola son los directores de “Tigre”, una película coral protagonizada por Marilú Marini que llega este jueves a salas locales con el drama de una mujer que regresa tras muchos años a la casa familiar que posee en una isla del Delta del río Paraná, para enfrentarse a la pretensión de uno de sus hijos de venderla y a las amenazas de desalojo de grupos empresarios que quieren apoderarse de ella por la fuerza.

La ópera prima de la cineasta y escritora argentina Schnicer y el pintor y escenógrafo catalán Porra Guardiola, que además son pareja y están “embarazados” de siete meses y medio, se enfoca en la lucha silenciosa de esta mujer de carácter fuerte, pero también aborda otros temas como los deseos insatisfechos, la sexualidad latente en la niñez y el desafío interior que implica tomar decisiones trascendentales en los momentos menos pensados.

Los directores ya habían escrito y dirigido juntos el cortometraje “La Bicha”, que fue estrenado en la sección oficial del Festival de Cine Internacional de Iquique, en Chile, y en donde también se internaron en el Delta del Paraná para filmar una historia que, si bien es distinta a la de “Tigre”, los ayudó a aprender a trabajar juntos y a conocer en carne propia las dificultades que supone rodar en ese espacio salvaje de ríos y selvas.

“Al Delta lo conocíamos pero igualmente no sabíamos cómo era filmar ahí. Fue una prueba en todos los aspectos, especialmente para ver cómo hacíamos para codirigir. Nos dimos cuenta que podíamos trabajar juntos, pero que era importante rodearse de un equipo de guerreros. Debíamos organizarnos muy bien para la película, porque el cine está hecho de contingencias y hay que estar preparados”, afirmó Porra Guardiola.

En una entrevista con la agencia Télam, Schnicer -que conoció a su pareja en Barcelona, mientras trabajaban juntos haciendo arte en cine- agregó que “el Delta te lleva inevitablemente a otro estado. El Tigre te enajena. Por eso, rodar en ese espacio selvático suele ser una experiencia inmersiva. Y eso para esta película fue esencial. Se nota en el material que está hecho por un grupo de gente aislada en ese lugar lejano”.

Para la realizadora, que además escribió los cuentos en los que se inspira este guión coral, el Delta del Paraná “es tierra de mujeronas, personas con mucho carácter, muy curtidas. Tenés que ser una enamorada y tener un carácter muy bien plantado para poder vivir en ese lugar tan difícil y hostil. Por eso también me interesaba el pasado del Tigre, su historia colonial, el contraste que se ve en viejas fotos donde hay gente de alta alcurnia que iba allí con tacos altos”.

Mientras que el drama de Rina (Marini) se despliega frente a sus hijos y ante la necesidad de atesorar los recuerdos y las vidas pasadas que esa casa y ese lugar representan, se desarrollan otras subtramas que tienen como protagonistas a su nieta y sus amigos adolescentes, y a un grupo de niños oriundos de la zona que se pasan el día escondidos en la selva, jugando juegos ambiguos y perversos.

“Basándonos en la idea de que uno se explica desde el otro, nos interesaba ver cómo actuaban estas personas en distintos grupos. La película es, efectivamente, como una dinámica de grupo. Y dentro de esos grupos también queríamos ver cómo las mujeres se van encontrando las unas a las otras a pesar de todo”, recordó Schnicer, que también trabajó con los actores María Ucedo, Lorena Vega y Agustín Rittano.

La cineasta añadió: “La edad de los miembros de cada uno de esos grupos te da una visión específica del mundo que están habitando. La visión de los niños, por ejemplo, es casi fantástica. Nos interesaba narrar la historia desde distintos puntos de vista. Mientras el modo de entender el mundo de Rina es afectivo, el de su hijo mayor es más material”.

Por su parte, Porra Guardiola sostuvo que “el hijo (que interpreta Rittano) es un tipo que no tiene herramientas para perdonar ni tiene inteligencia emocional para seguir adelante. Quiere vender la casa familiar, pero no es malo. El problema es que no tiene con qué enfrentar la situación ni puede con sus emociones”.

Según Schnicer, “teníamos muchos motivos para hablar del tema de los desalojos en el Delta. Hay gente que vive ahí desde hace años, pero al no tener los papeles en regla de sus casas son echados con cualquier excusa. Además, el de los countries es un problema grave porque modifican la topología del Tigre y generan estragos naturales. Se rompe el equilibrio ecológico. Se inundan zonas que antes nunca se habían inundado”.

Su pareja agregó: “A nivel narrativo nos interesaba mostrar que el hijo mayor no es un tipo que quiera quitarle la casa a su madre. Él y todos están condicionados por un mal que viene desde afuera, pero cada uno lo enfrenta como puede, desde sus diferentes motivaciones. Y eso hacía para nosotros más interesante el conflicto”.

“Los personajes los creo a partir de sus relaciones e intuyo que quizás eso me llevó a que este sea un relato coral. Me interesa mucho la construcción de los personajes en relación a un otro. En ese sentido, no fue muy intencional haber escrito sobre mujeres, aunque amo a las mujeres, me inspiran mucho. Tenía que ver con una búsqueda y un desafío propio, personal, una búsqueda mía como mujer, de identidad”, añadió la directora.

“Todos los protagonistas están inmersos en un ambiente que los lleva al desnudo de la piel y a quitarse los filtros. Toda la película está teñida por un deseo que se ve un poco más. En los niños, como tienen menos vestiduras, lo podemos ver mejor. Se relacionan con eso de una manera muy directa”, señaló Porra Guardiola.

Y concluyó: “Nos interesaba esa edad en que los juegos están cargados de una cierta sexualidad, una cierta exploración de la que no son conscientes. Sólo la viven de una manera inocente. Visto desde el punto de vista de un niño más pequeño eso parece propio de un universo más monstruoso”.

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