Cerró la cumbre asiática: acuerdos millonarios y pocos compromisos humanitarios

Si bien la seguridad fue uno de los tópicos que atravesó los dos días que duró hasta este martes en Manila la cumbre de la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático (Asean) y sus socios de China, Japón y Estados Unidos, no hubo declaraciones comprometidas, aunque sí varios acuerdos bilaterales, que lo tuvieron al presidente estadounidense Donald Trump en el centro de la escena.

El presidente filipino, Rodrigo Duterte, fue el anfitrión de la cumbre que tuvo a Trump, a los primeros ministros de China, Li Keqiang, de Japón, Shinzo Abe, e India, Narendra Modi, y al presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk, como figuras centrales.

También participaron los líderes de Myanmar, Aung San Suu Kyi; Indonesia, Joko Widodo; Malasia, Najib Razak; Tailandia, Prayut Chan-ocha, y Singapur, Lee Hsien Loong, entre otros.

Si bien las reuniones estuvieron atravesadas por la cooperación económica y de de seguridad relacionada con las amenazas de los yihadistas del Estado Islámico (EI), no hubo un compromiso cerrado e importante.

En cambio, los discursos y declaraciones ala prensa quedaron a la orden del día y un Trump -representante de una parte del Occidente proteccionista- trabó relaciones más profundas con un oriente potenciado.

“Me gustaría informarle que si sigue su nueva política con respecto a la independencia y la soberanía de otros países, Estados Unidos tendrá muchos amigos y será muy respetado y amado”, declaró el primer ministro de Camboya, Hun Sen, simbolizando cierta mirada dadivosa al estadounidense, que supo sellar fuertemente su amistad con Duterte, a quien llaman el “Trump Asiático”.

Trump, quien hace horas partió a Washington tras su gira de 10 días por Japón, Corea del Sur, China y Vietnam, afirmó que “todos los países que tratan con nosotros sobre comercio saben que las reglas han cambiado”, y consideró que “Estados Unidos tiene que ser tratado justamente y de forma recíproca”.

Y remarcó a los periodistas que había cerrado acuerdos de “al menos 300 mil millones de dólares, posiblemente el triple de esa cifra”.

Los chinos, encabezados por el premier Li, fueron más diplomáticos. “Estamos viendo una doble imagen de la recuperación de la economía mundial. La globalización y el proteccionismo están al alza”, dijo Li.

Y agregó: “espero que a través de esta cumbre podamos construir el consenso y enviar una señal positiva de que apoyamos firmemente la integración regional y avanzamos hacia la Comunidad Económica de Asia Oriental o EAEC para beneficiar a las personas y países de la región”.

China abogó por impulsar una comunidad económica que integre a su país, Japón, Corea del Sur y la Asean, una idea que tiene más de una década pero que, de momento, es un proyecto en ciernes.

En tanto, el presidente del Consejo Europeo destacó las buenas relaciones entre la Unión Europea (UE) y la Asean, y se comprometió a “estrechar la cooperación en todos los sectores, especialmente en seguridad”.

“Las ideologías terroristas se han propagado por los continentes. Podemos mitigar esta amenaza si trabajamos juntos, si compartimos información sobre sospechosos y preocupaciones”, afirmó Tusk durante una reunión con Duterte, cuyo país presidió la Asean.

Abanderado de una polémica guerra sin cuartel contra la drogas -con ejecuciones extrajudiciales, hay 3.000 muertos en tiroteos con la policía, según fuentes oficiales, aunque organizaciones de Derechos Humanos hablan de 12.000- el presidente filipino volvió a instar un “Sudeste Asiático sin drogas” y la colaboración con la UE bajo “el principio del total respeto por la soberanía y no interferencia en los asuntos internos del estado”.

En materia de Derechos Humanos la cumbre fue escasa. No hubo ningún comentario oficial sobre la crisis rohingya en Myanmar, una minoría musulmana de la que más de 600.000 de sus miembros huyeron de la violencia en el oeste birmano y migraron a Bangladesh desde finales de agosto, una situación que la ONU calificó de “limpieza étnica”.

La líder del gobierno birmano, la Nobel Aung San Suu Kyi, reiteró su compromiso con la repatriación de los refugiados rohingyas, aunque no usó este término porque su país no lo reconoce, destacó la agencia de noticias EFE. También se comprometieron a no usar la fuerza militar para resolver las disputas de soberanía en el mar de China Meridional, que el gigante asiático reclama su casi totalidad mientras que varios países de la Asean, como Vietnam, Filipinas, Malasia y Brunei, reivindican partes.

La Asean, un bloque regional de 10 países del sudeste asiático fundado en 1967, promueve la cooperación intergubernamental y facilita la integración económica con un PIB combinado equivalente a la sexta economía más grande del mundo.

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