Palestinos llaman a “Día de la ira” contra Donald Trump

Las principales facciones palestinas en la Franja de Gaza, incluidos el movimiento islamista Hamas y el nacionalista y laico Al Fatah, convocaron a un “Día de la ira” para el próximo miércoles ante la posibilidad de que el presidente estadounidense, Donald Trump, declare que Jerusalén es la capital de Israel.

En una breve nota distribuida a la prensa, las agrupaciones palestinas convocaron a los residentes del enclave costero a realizar “marchas y manifestaciones de rabia e ira contra el presidente Donald Trump y su política hacia Jerusalén”.

El fin de semana pasado el presidente palestino, Mahmud Abbas, habló por teléfono con los líderes de Egipto, Jordania, Qatar y Francia, después de que diversas informaciones apuntaran a que Trump considera aceptar Jerusalén como capital de Israel, cuya parte oriental la comunidad internacional considera ocupada y que los palestinos reclaman como capital de su futuro Estado.

Este lunes, el canciller jordano, Ayman Safadi, advirtió a su homólogo estadounidense, Rex Tillerson, que el reconocimiento, por parte de Estados Unidos, puede acarrear “repercusiones peligrosas” en la región.

“Cualquier decisión que reconozca Jerusalén como la capital de Israel acarreará repercusiones peligrosas debido a la alta estima que de Jerusalén tienen no solo los palestinos y los jordanos, sino también el mundo árabe y el musulmán”, dijo Safadi, citado por la agencia oficial jordana Petra.

De este modo, el ministro jordano trasladó al secretario de Estado norteamericano la necesidad de preservar el estatus histórico y legal de Jerusalén y “evitar tomar cualquier decisión que pudiera cambiar dicho estatus”.

El pasado 1 de diciembre varios medios estadounidenses informaron que Trump sopesa reconocer Jerusalén como capital de Israel, un gesto que la mayoría de la comunidad internacional rechaza porque considera que el estatus final de la ciudad debe establecerse en las negociaciones de paz del Estado judío con los palestinos.

Éstos últimos quieren que la parte este de la urbe ocupada por Israel en 1967 y anexionada después, sea la capital de un futuro Estado palestino, pero los israelíes reclaman toda la ciudad.

El reconocimiento estadounidense de la “Ciudad Santa” como capital israelí se inscribe en una serie de gestos de la administración Trump hacia su principal aliado en Medio Oriente, entre los que también se cuenta el traslado de la embajada de Estados Unidos -actualmente en Tel Aviv- hacia Jerusalén.

Por el momento, Trump no firmó el decreto de 1995 para hacer efectivo el traslado y se acoge a la enmienda por la que el presidente puede prorrogar su cumplimiento por seis meses, algo a lo que recurrieron periódicamente sus antecesores Bill Clinton, George W. Bush y Barack Obama.
El pasado 18 de julio, Al Fatah llamó a otro “Día de la Ira” en protesta contra la creciente represión de los ocupantes israelíes en Jerusalén este alrededor de la mezquita Al Aqsa.

Apenas dos meses antes, en mayo, en el marco de una huelga de hambre masiva de más de mil presos que reclamaban mejores condiciones de confinamiento en cárceles israelíes, Hamas convocó otro “Día de la ira” que fue respondido con miles de palestinos protestando en las calles de Ramallah.

Los presos pedían que se ponga fin a la negación de las visitas familiares, al derecho a la educación superior, a la atención y al tratamiento médicos adecuados y al fin del aislamiento y la detención administrativa – encarcelamiento sin cargos ni juicio, a disposición de la policía– entre otras demandas de derechos básicos.

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