Gran marco para la Fiesta de la Vendimia

El teatro griego Frank Romero Day colmado fue el marco de una nueva Fiesta Nacional de la Vendimia, que coronó como reina nacional a Julieta Lagos, representante del departamento Rivadavia y a Maria José Di Marco, de Tupungato, como virreina.

Los 320 votos emitidos por funcionarios del gobierno provincial, intendentes, comisión organizadora y público sorteado para tal fin fueron efectuados por un novedoso sistema electrónico compuesto de una pantalla táctil y de una impresora, y allí Julieta (21 años) obtuvo 74 votos contra 28 de su más inmediata perseguidora.

La nueva reina viene de un departamento ubicado a 60 kilómetros al este de la capital provincial, cursa la carrera de kineseología y juega al vóley, mientras que la virreina se convirtió en la primera aspirante que es madre, ya que hasta ahora las reglas del concurso le prohibían a una mujer presentarse en esa condición.

Pocos minutos después de las 22 de anoche comenzó el espectáculo, denominado “Constelación del Vino”, que fue televisado en forma directa para todo el país por la TV Pública, que mostró una imponencia espectacular que reunió a más de 900 personas en escena, con música en vivo con una orquesta compuesta por 62 músicos y ocho cantantes.

Si bien la estructura del espectáculo se repite año a año, la puesta en escena no deja de ser espectacular, con una maravilla de luz, sonido, fuego y agua que no dejan de sorprender, aunque le faltó el broche de oro compuesto por los fuegos artificiales –que entre las montañas son de de los mejores en el mundo- y que desde el año pasado inexplicablemente dejaron de “explotar” e iluminar el cielo mendocino.

El guión estuvo organizado en 12 cuadros con una estructura circular, que reflejan la identidad de esta especie de cosmovisión vendimial, con una puesta en escena que refuerza y expresa los conceptos que hacen a la identidad de los mendocinos, que aunque remanido, no deja de ser sorprendente.

En el devenir de los distintos cuadros se fue reflejando la vivencia de la naturaleza como parte de la totalidad, la energía, la comunión, la sacralidad y el sentido comunitario de la vida, explicaron los organizadores.

Por eso se hace hincapié en la constante referencia al agua como dadora de vida y río de la memoria, y también, el trabajo y el progreso respetuoso de la vida, el patrimonio, y el sedimento del mestizaje que nos une a esta sociedad con la diversidad.

El mundo Huarpe, la llegada de los inmigrantes, la figura de San Martín, la Virgen de la Carrodilla, la manifestación del cosmos cercano y la fuerza de la fertilidad de la naturaleza, todo va conjugando en las constelaciones del vino, y los coros van narrando en forma de canción esa historia que refleja esta identidad.

Finalmente, con todos los 900 artistas cubriendo todo el escenario en sus distintos niveles, contemplando las constelaciones en el cielo y agitando pañuelos, con una envolvente y apoteótica Marcha de la Vendimia, que cierra el espectáculo, aunque la falta de los reconocidos fuegos artificiales le dejó gusto a poco.

El domingo por la noche este espectáculo volvía a escena en la gala denominada “primera repetición”, en la que además actuaban, en formato de dúo, Juan Carlos Baglietto y Jairo, mientras que Soledad estará acompañada por la Orquesta Filarmónica de Mendoza, brindando un recital sinfónico.

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