La “guerra del acero” en el temario de la cumbre del G-20 en Argentina

Los aranceles que el gobierno de los Estados Unidos impuso al ingreso de acero y aluminio a ese país serán tema de discusión en la reunión de ministros de Finanzas y presidentes de bancos centrales del G20, que se llevará a cabo el 19 y el 20 de marzo próximo en Buenos Aires.

“Los ministros discutirán los riesgos que presenta o puede presentar la economía a nivel mundial. También habrá reuniones bilaterales. Sospecho que algo se va a hablar”, afirmó el vicepresidente segundo del Banco Central, Demian Reidel.

Fue durante una charla con periodistas acreditados para cubrir la reunión de ministros de Finanzas del G20, y ante la pregunta de si la discusión por los aranceles que Estados Unidos impuso al acero se colará en la agenda debate.

En el encuentro de la semana próxima estarán precisamente el secretario del Tesoro de los Estados Unidos, Steven Mnuchin; y el gobernador de la Reserva Federal de ese país, Steven Kamin.

También vendrán a Buenos Aires, los ministros de Finanzas de China, Zhu Guangyao; de Alemania, Olaf Scholz; de Francia, Bruno Le Maire; de Rusia, Sergey Storchak; del Reino Unido, Philip Hammond, y de la Unión Europea, Vladislav Goranov.

En este marco se estima que estos últimos funcionarios, junto con el ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne, incluirán la cuestión del acero en la mesa de discusión.

El presidente estadounidense, Donald Trump, resolvió imponer la semana pasada aranceles del 25% a las importaciones de acero y 10% de aluminio por considerarlos “vitales para la seguridad nacional” y con el argumento de proteger la industria doméstica.

La medida causó de inmediato preocupación mundial sobre una posible guerra comercial por represalias de la UE, que prometió responder con medidas arancelarias similares.

La UE defiende que es un “estrecho socio en comercio y seguridad” de Estados Unidos y que por esto debería quedar exenta de unas tarifas que, estiman, tendrán un impacto de unos 2.800 millones de euros sobre sus exportadores.

Por su parte, el ministro de Comercio chino, Zhong Shan, aseguró que su país no iniciará una guerra comercial con Estados Unidos porque los resultados pueden ser “desastrosos”.

Sin embargo, advirtió que China “defenderá sus intereses” ante los aranceles estadounidenses.
La Asociación China del Hierro y el Acero (CISA) pidió a las autoridades que respondan ante estos aranceles que “violan las normas de la Organización Mundial del Comercio” con otras medidas sobre las importaciones estadounidenses.

En el caso de Argentina, el secretario de Comercio, Miguel Braun, viajó el sábado último a Washington para mantener reuniones con funcionarios estadounidenses, con el objetivo de tratar los aranceles al acero y aluminio y reiterar el pedido de que incluya a Argentina en la nómina de países excluidos de los mismos.

“Estados Unidos no puede pensar que Argentina es una amenaza de seguridad nacional, con lo cual presentaré todos los argumentos para que nos traten lo mejor posible”, afirmó Braun.

Previo al viaje, el viernes el presidente Mauricio Macri le transmitió a Trump la “preocupación” del gobierno argentino por la decisión a través de un contacto telefónico.

Trump se comprometió a evaluar la posibilidad de hacer lugar a un pedido para que la Argentina sea exceptuada de cualquier medida restrictiva que afecte las exportaciones de acero y aluminio hacia ese destino.

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