El futuro llegó al Museo Contemporáneo

Latinoamérica: Volver al futuro”, exposición curada por Federico Baeza que reúne obras de más de 70 artistas desde 1940 hasta la actualidad, y que recorre una topografía de conexiones insospechadas entre los proyectos modernizadores y las prácticas artísticas contemporáneas, abre sus puertas en el Museo de Arte Contemporáneo de Buenos Aires – Fundación Aldo Rubino.

Ni bien se ingresa a la exposición, en la planta baja del museo, el público se encontrará con una perspectiva del layout diseñado por la arquitecta y curadora ítalo-brasileña Lina Bo Bardi en 1947, quien es homenajeada en esta muestra por haber diseñado nuevos dispositivos de montaje para estimular un contacto con las producciones artísticas.

Con su diseño de sala tan atípico como pinturas desplegadas a la mitad de la sala y cuadros de los que es posible ver su reverso, la muestra cita las indagaciones de Bo Bardi en el Museo de Arte de San Pablo, que realizó entre las décadas de 1950 y 1970.

“Rescatar la figura de Bo Bardi me dio la posibilidad de trabajar el acervo de alguien que repensó el espacio del museo y la relación del público con las obras. Sus montajes pensaban a las obras como objetos desacralizados, a los que se podía acceder sin la mediación de la historia del arte o los discursos más canónicos. Una idea de un museo transparente, más cercano a la experiencia de la contemplación”, explicó Federico Baeza, curador de la muestra.

En esa línea fueron también las palabras del coordinador ejecutivo del museo, Maximiliano Maito, durante una recorrida para la prensa, quien expresó la ilusión de “un museo abierto” que ayude a repensar su propia función.

El disparador de este conjunto de obras fue entonces pensar “cómo era posible escenificar las particularidades de los modernismos latinoamericanos y qué huellas habían quedado en el panorama actual latinoamericano”, indicó Baeza sobre el período en que los artistas latinoamericanos se debatían entre las herencias locales y las influencias de las vanguardias europeas.

“El modernismo pensó claramente en la refundación de los lenguajes de la visualidad, en reconstruir un futuro, y hoy en día, los artistas contemporáneos vuelven a encontrar esa herencia, pero no para volver a la utopía modernista del futuro, sino como un gesto de vuelta a lo pasado. Ahí hay como una paradoja de la temporalidad”, especificó Baeza al explicitar el título de la muestra.

Obras de los más diversos soportes como pintura, escultura, dibujo, instalación, fotografía, video, obras sonoras y archivo conforman el derrotero que se despliega en las cuatro plantas del edificio, con artistas provenientes de la colección, incluyendo las nuevas adquisiciones, así como también invitaciones especiales realizadas para la ocasión.

El itinerario en el museo se estructura en cuatro grandes núcleos y aborda problemáticas como la refundación de los lenguajes de la visualidad, la reconfiguración de los entornos urbanos, las nuevas concepciones del tiempo y el espacio o la generación de imágenes como emblemas de proyectos utópicos de transformación de la cotidianeidad.

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