Alemania y Francia cierran filas en el tema migratorio antes de la cumbre de la UE

Mientras Donald Trump insistió con el aumento de la criminalidad en Alemania, con cifras que van en contra de las oficiales, la líder de ese país, Angela Merkel, y su par de Francia, Emmanuel Macron, acordaron llevar a la cumbre europea de la semana próxima una propuesta para reforzar las fronteras exteriores del bloque e impedir que los refugiados e inmigrantes sólo puedan pedir asilo al ingresar al continente.

Poco después, la UE difundió las conclusiones provisionales del Consejo Europeo -la cumbre de jefes de gobierno y Estado del bloque- que se realizará el jueves de la próxima semana en Bruselas y adelantó cuál será su principal propuesta:

“El Consejo Europeo apoya desarrollar el concepto de plataformas regionales de desembarco (…) que deberían permitir procedimientos rápidos para distinguir entre migrantes económicos y aquellos que necesitan protección internacional”, explicó el documento, citado por la agencia de noticias EFE.

Estas “plataformas regionales de desembarco” se ubicarían en las zonas fronterizas de la UE y, según el plan, los que sean considerados migrantes económicos no podrán ingresar al territorio comunitario y, por lo tanto, acceder al beneficio -suspendido en gran parte desde 2015- de la libre circulación europea.

La UE trabajaría en estas zonas especiales -donde no regiría el Acuerdo de Dublín, que establece que el país miembro que recibe primero a los inmigrantes y refugiados debe registrarlos y aceptar sus pedidos de asilo político- “en cooperación estrecha con la Agencia de la ONU para los Refugiados (Acnur) y la Organización Internacional para las Migraciones (OIM)”.

“Así se podría reducir el incentivo a embarcarse en viajes peligrosos”, concluyó el documento, que aún podría ser modificado antes de ser debate entre todos los miembros de la EU la semana que viene.

En las afueras de Berlín, en la localidad de Meseberg, Merkel y Macron cerraron filas de cara a la cumbre europea y, aunque no dieron tantos detalles como el documento preparatorio del Consejo Europeo, sí dejaron claro que apoyarán el mismo proyecto en Bruselas.

“Estamos decididos a actuar de una manera europea y coordinada con los Estados que tienen con nosotros asuntos en común”, sentenció Macron durante la conferencia de prensa conjunta, mientras que Merkel se comprometió a reforzar la seguridad fronteriza del bloque con más personal y fondos.

Además, la canciller alemana se comprometió a frenar la llamada “migración secundaria”, es decir, los refugiados e inmigrantes que se registran en un país miembro del bloque -generalmente Italia y Grecia- y luego siguen camino hacia el Norte rico y desarrollado para pedir formalmente asilo político.

El aluvión de migrantes ha disminuido fuertemente en los últimos años gracias a un acuerdo entre la Unión Europea y Turquía, pero no se detuvo.

Un total de 8.522 solicitantes de asilo llegaron por el Mediterráneo a Grecia desde Turquía durante los primeros cuatro meses del año, lo que supone un aumento del 60,5 % respecto al mismo periodo de 2017, informó el gobierno griego.

Mucho más dramático aún fue el aumento de las llegadas por tierra. Desde Turquía entraron en lo que va del año 5.802 personas, un 866 % más que los 667 refugiados e inmigrantes del año pasado.

Los países más afectados por estas llegadas masivas son Italia, España, Grecia y Chipre, según la OIM.

Este lunes, el principal socio conservador de la canciller Merkel le dio un ultimátum de dos semanas para definir el futuro de la política migratoria y la llegada de nuevos refugiados.

El ministro del Interior alemán, Horst Seehofer, dio a Merkel hasta la cumbre de la UE de la semana para acordar un cambio en la política migratoria regional que permita que los países rechacen en la frontera, de manera automática, a los refugiados e inmigrantes que ya fueron registrados en otro país del bloque.

En las últimas dos semanas, las divisiones políticas de la UE en torno a la cuestión volvieron a quedar al desnudo cuando un barco que llevaba 629 ciudadanos africanos fue rescatado en el Mediterráneo y quedó a la deriva porque ni Italia ni Malta le permitieron atracar.

Después de ocho días de idas y vueltas y recriminaciones cruzadas entre Italia y Francia, los refugiados e inmigrantes lograron pisar tierra en Valencia, España. Alrededor de la mitad pedirá asilo en ese país y la otra, en la vecina Francia.

La creciente tensión dentro del bloque europeo coincide con la polémica que estalló del otro lado del Oceáno Atlántico Norte, en Estados Unidos por la más reciente política migratoria negativa del gobierno de Donald Trump: separar a miles menores inmigrantes de sus padres tras detenerlos por ingresar o quedarse ilegalmente en el territorio.

Ante la lluvia de críticas de sus opositores y de algunos importantes aliados, Trump utilizó la crisis europea para justificar su posición.

“El crimen en Alemania subió un 10% más (los funcionarios de allí no quieren informar de estos crímenes) desde que se aceptó a los inmigrantes. Otros países están incluso peor. ¡Sé inteligente, Estados Unidos!”, tuiteó Trump, citando una una cifra que contradice las estadísticas oficiales alemanas.

El mes pasado, el gobierno alemán había anunciado que la criminalidad en Alemania descendió alrededor del 9,6% entre 2016 y 2017, lo que representa la mayor caída en un cuarto de siglo.

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