Baja el turismo al exterior

Semana Santa será un momento en el que muchos argentinos armarán las valijas y se irán a distintos puntos turísticos. Las ventas para este fin de semana largo parecen haber superado las que se registraron para los mismos feriados del año pasado.

Sin embargo, la noticia negativa de estos números es que hay muchos menos viajes al exterior, fundamentado básicamente en el precio del dólar, lo que llevó los viajes a otros países a límites impagables para miles de personas que antes los podían pagar.

En el primer bimestre del año, la salida de residentes en el país con fines turísticos cayó 18% en forma interanual, mientras la llegada de extranjeros aumentó 22,8%, en la misma comparación, según un informe del INDEC.

Así como el Travel Sale salvó marzo, uno de los meses más bajos de la industria turística local, Semana Santa salvará abril.

El estado de ánimo entre los empresarios del sector es de una cauta esperanza en una recuperación, si bien todavía los números no llegan a los niveles de hace un año, cuando el dólar rondaba los $20. Naturalmente, medido en pesos, el volumen del negocio muestra crecimientos de dos dígitos, pero se ubica por debajo de la evolución de la inflación.

Ya un incipiente movimiento positivo se había registrado en el último verano, cuando una sensación de estabilización cambiaria llevó a que los destinos internacionales tuvieran una mejor performance que la prevista en el momento agudo de la devaluación.

Para esta Semana Santa, el turismo doméstico registra buen movimiento, pero como el ticket promedio es menor si se lo compara con el internacional, no alcanza por sí solo para garantizar una buena facturación en las agencias. De modo que, en una especie de balance donde lo que no funciona muy bien por un lado se equilibra por el otro, las agencias se van moviendo siguiendo esas fluctuaciones.

Luego de un 2018 en el que industria se contrajo un 38%, cualquier fin de semana largo o promoción especial es tomada estratégicamente por las compañías para despabilar las ventas. Más, en momentos en que los consumidores también están atentos a las oportunidades que puedan surgir. Porque el interés por viajar está latente, más allá de la recesión.

Los últimos días previos al feriado fueron decisivos para completar las últimas ventas posibles. En un doble juego protagonizado por tarjetas y agencias, todos los actores de la cadena de valor buscaron sacarle e mayor provecho al feriado pascual.

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