El Lanín también quiere ser maravilla

El volcán Lanín, un imponente macizo con nieves eternas ubicado en jurisdicción de Junín de los Andes, es uno de los dos candidatos de Neuquén entre los 28 finalistas del concurso «7 Maravillas Naturales de la Argentina», que el 7 de mayo próximo definirá cuáles son los lugares más asombrosos del país.

Ubicado dentro del Parque Nacional Lanín, se destaca en el entorno cordillerano con su figura sobresaliente de 3.776 metros sobre el nivel del mar y su pico siempre blanco, rodeado por lagos de origen glaciar y bosques de araucarias milenarias.

Su nombre en lengua mapuche es Pillañzegüñ, y existen dos versiones sobre el significado de la palabra «Lanín»: una es que proviene del mapudungún y equivale a «roca muerta»; la otra sostiene que significa «hundirse» o «nos hundimos», debido a la dificultad para marchar por sus laderas empinadas con nieve y cenizas volcánicas.

Los expertos aseguran que el ascenso por la cara norte del volcán es la excursión más accesible a nivel técnico, mientras la cara sur es más compleja, ya que sus características exigen experiencia en escalada en hielo.

El intendente del Parque Nacional Lanín, Horacio Pelozo, explicó que el volcán «es una montaña única, por su belleza paisajística y el medio que la rodea, y porque es muy dominante sobre el resto de las montañas de la región».

«Recibimos muy bien este reconocimiento» expresó Pelozo en relación a la candidatura y su ubicación como finalista en el concurso para ser una de las 7 Maravillas.

«El volcán Lanín es muy emblemático para todos los neuquinos, es un símbolo sagrado para los pueblos originarios y el principal de la provincia», añadió Pelozo sobre este macizo, cuya imagen y nombre están presentes en el escudo y en el himno de Neuquén.

La actividad eruptiva del Lanín se inició hace unos 200 mil años y, aunque se desconoce cuándo fue su última erupción, el gigante permaneció dormido hasta febrero de 2017, cuando el monitoreo que se realiza de manera permanente detectó movimientos sísmicos en su interior.

El nivel de alerta se mantiene en verde desde mayo de 2017, sin incremento de actividad volcánica, mientras que la parte superior del cono y el cráter se encuentran cubiertos por un glaciar de aproximadamente ocho metros de espesor.

El guía de montaña Andrés Holzmann indicó que «no solamente es un atractivo geográfico y visual, sino que interactúa con quien lo visita, porque el ascenso al Lanín es un desafío deportivo y personal, y esa interacción hace que cada persona lo disfrute de manera diferente».

«El volcán puede ascenderse hasta la cima, se puede caminar en el día hasta la zona de los refugios, se puede visitar en familia recorriendo el bosque en la zona de la base, y los montañistas experimentados pueden escalar sus paredes de hielo en la cara sur», agregó Holzmann.

El Parque Nacional Lanín cuenta con varias áreas de campings y recreación para todas las edades, además de hosterías y servicios gastronómicos.

El principal acceso por transportes terrestres es desde la Ruta Nacional 40, mientras el aeropuerto más cercano es el de Chapelco, a 24 kilómetros de San Martín de los Andes y a 20 kilómetros de Junín de los Andes.

Dentro del parque se emplazaron tres pasos fronterizos que comunican a la Argentina con Chile: el paso Mamuil Malal (ex Tromen), el paso Carirriñe y el paso Hua Hum.

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