Pesar por la muerte de la Coca Sarli

La actriz Isabel «Coca» Sarli murió a los 89 años en el Hospital de San Isidro donde estaba internada desde el 26 de mayo último a raíz de la fractura de su cadera, informó su hija Isabelita.

El cuerpo de la actriz fue cremado este miércoles en el Cementerio de Olivos. La familia informó que no se realizaría velatorio.

En tanto, allegados a la artista anunciaron que el jueves, a las 14, se realizará un homenaje a la Coca Sarli en la bóveda familiar en el cementerio de Olivos, donde descansarán sus restos.

Sarli estaba internada por una «fractura de cadera izquierda, más un cuadro de infección urinaria que evolucionó con cuadro de shock séptico, requiriendo asistencia respiratoria y soporte hemodinámico», según los últimos partes médicos hechos públicos.

La intérprete fue una de los máximos símbolos sexuales del cine argentino, con gran actividad entre las décadas del ’60 y del ’70.

Bajo dirección de Armando Bó, factótum artístico, promotor y amante, La Coca filmó cerca de 30 películas, muchas de las cuales fueron censuradas o prohibidas en la Argentina por su alto contenido erótico, pero con distribución en toda América latina y Estados Unidos, entre las que figuran «Carne», «La leona» y «La diosa impura».

Elegida Miss Argentina en 1955, sus curvas, su belleza y las audaces y novedosas escenas que Bó le hizo jugar en el cine, a veces con él mismo, con su hijo Víctor, con Jorge Barreiro u otros, rápidamente la convirtieron en una bomba sexual de la Argentina, en el primer cine erótico industrial producido en el país, y de alcance también latinoamericano, donde sus películas tuvieron amplia distribución.

Había nacido en 1929 en la ciudad entrerriana de Concordia y su debut en el celuloide fue con «El trueno entre las hojas», película que contó con guión del celebrado escritor paraguayo Augusto Roa Bastos y donde protagonizó el primer desnudo femenino frontal del cine argentino.

«Sabaleros» e «India», de 1959, junto a «…Y el demonio creó a los hombres» de 1960, fueron las siguientes películas de la dupla Sarli-Bó, donde el director fue tomando cada vez más el control de los productos y torneando una figura que se convirtió en suceso y traspasó los límites de la Argentina.

En 1962 protagonizó «Setenta veces siete», película basada en una novela de Dalmiro Sáenz y que rodó bajo dirección de Leopoldo Torre Nilsson, único filme de su época dorada donde no aparece desnuda y donde compartió cartel con el español Francisco Rabal, al que doblaron en las escenas de máximo voltaje erótico por su manifiesto entusiasmo.

Con una carrera desarrollada al máximo, la Sarli junto con Bó estrenaron entre una y dos películas a lo largo de los ’60 y hasta fines de los ’70.

Su último filme con él fue «Una viuda descocada», ya cuando el producto exhibía sus últimos trucos y apenas un año antes del fallecimiento del director, donde compartió cartel con José Marrone y Jorge Barreiro y su personaje llevaba el estrafalario y sugerente nombre de Flor Tetis Soutien de Gambetta.

Luego del fallecimiento de Bó trabajó en «La dama regresa», de Jorge Polaco en 1998 y «Mis días con Gloria», de Bebe Kamin en 2010, además de haber participado de «Arroz con leche», otro filme de Polaco, que nunca llegó a estrenarse.

En 1998 tuvo su primera y única aparición en el teatro de revistas con «Tetanic», con Moria Casán, Nito Artaza y Miguel Angel Cherutti, que hizo temporada en el teatro Atlas de Mar del Plata y siguió luego en el Astral de la ciudad de Buenos Aires

A pesar de su voluptuosa presencia escénica y su desenfado erótico en el cine, Isabel Sarli conservó siempre los modos de una mujer sencilla, en un punto pudorosa en su vida cotidiana, y se mantuvo siempre alejada del mundillo mediático y las apariciones públicas.

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