Catamarca muestra su turismo arqueológico

El sitio arqueológico Fuerte Quemado, vecino a Santa María en los Valles Calchaquíes de Catamarca, expone al turismo la riqueza arqueológica e histórica de las culturas santamariana, de Belén y San José, y la mezcla de los estilos arquitectónicos de los incas y de la colonia.

Este sitio es uno de los atractivos turísticos catamarqueños más visitados durante todo el año, y lo fue en especial durante las recientes vacaciones de invierno, según datos de la Secretaría de Turismo provincial.

Fuerte Quemado, el último poblado del norte de Catamarca, en el límite con Tucumán, a 11 kilómetros de Santa María y con solo 500 habitantes, atesora en un cerro vestigios entre los que se destacan los del imperio incaico y muestras de las artesanías de las primeras poblaciones de esa zona.

El sitio, al que se puede llegar a pie desde el poblado, tiene una antigüedad de más de 600 años y está desarrollado en una superficie de un kilómetro cuadrado sobre el cerro Pintado.

La superficie está rodeada por pircas y otras paredes de baja altura junto a las cuales hay viviendas de planta rectangular, subdivididas internamente, y recintos circulares aislados.

En este espacio, declarado Patrimonio Histórico Provincial, quedaron huellas de las Guerras Calchaquíes, en las que se enfrentaron la confederación diaguita y el reino español, en las que desaparecieron las comunidades agrícolas asentadas junto a los ríos Calchaquí, Santa María, Yocavil, Abaucán, Hualfín y Belén.

El secretario de Turismo de Santa María, Claudio Velardi, señaló que «en uno de sus cerros, por una ventanita de piedra, se cuela el primer sol de invierno», en referencia al arco de piedra que dejaron los incas, al cual llamaban «inti watana», que significa observatorio solar o astronómico.

Esa imagen, sostuvo el funcionario, «sintetiza el valor arqueológico de los Valles Calchaquíes y es una de las razones para visitar este sitio único».

Velardi explicó que «en el poblado de Fuerte Quemado las calles son estrechas y la ruta 40 lo atraviesa convirtiéndose en un sendero más», y ese motivo «contagia a los turistas el andar cotidiano de un pueblo del noroeste argentino».

El arco o portal de piedra que conforma el inti watana se encuentra en la cima de un cerro, desde el cual a través de esa ventanita además se puede ver directamente el amanecer.

«El 21 de junio, con el solsticio de invierno, (el inti watana) deja ver los primeros rayos del sol de esa estación, lo que los pueblos originarios llaman el Inti Raymi», precisó el secretario de turismo de Santa María.

Este poblado, ubicado a la vera de la ruta 40, se caracteriza por sus casas revocadas con adobe, tal como estaban revestidas hace más de 1.800 años.

Entre otros atractivos históricos y arqueológicos, Velardi destacó que «el pueblo cuenta con la construcción de adobe más antigua de la zona, que es una iglesia jesuita que data de 1879, un museo arqueológico con ruinas aborígenes muy bien conservadas», además del observatorio solar.

Los vestigios de Fuerte Quemado muestran restos de espacios donde funcionaron talleres para hilar lana de vicuña y de tareas de metalurgia con oro y cobre, y grandes espacios bordeados por pircas, que se destinaban a la agricultura.

Los alrededores de este sitio se caracterizan por la abundancia de algarrobos, chañares, tuscas, jarillas y retamas, entre otras especies de vegetación autóctona.

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