Una linda noche con Raly y Lisandro

La apuesta compartida entre Raly Barrionuevo y Lisandro Aristimuño de dar vida a Hermano Hormiga como un dúo de guitarras y voces, llegó a Buenos Aires cerrando una gira de 16 presentaciones con un emotivo recital que colmó el Teatro Gran Rex.

Aunque los seguidores de ambos no necesitan excusas para arrimarse a las invitaciones de estos potentes cultores de la canción argentina actual, el cierre del tour por la salida del álbum conjunto fue un poderoso imán que llenó la sala del centro porteño.

Forjados en diferentes ámbitos de provincia, Raly en la chacarera santiagueña y Lisandro en la soledad patagónica, los dos hallaron voz propia y resonancia para abrirse a otros sonidos sin perder sus fuertes marcas de origen.

Y con el proyecto intimista de Hermano Hormiga que tuvo un espaldarazo masivo en el festival folclórico de Cosquín en enero de 2018, ninguno se mueve demasiado de su universo pero sí propone y disfruta el encuentro con el otro.

“No tener plan nos hace muy libres, además de que nos encontramos en la autogestión y la independencia artística”, resaltó Aristimuño poco después del inicio del concierto que los llevó abrazados al escenario poco después de las 21.

Tomando como referencia la lista de 12 temas que conforma el disco en cuestión, el comienzo –bañado en una excelente puesta de luces que acompañó toda la función de 100 minutos de duración- tuvo momentos de gran atractivo como el fragmento a capella de “Subo, subo” y las versiones de “El necio” y “El surco”.

Ese recorrido con el santiagueño de 47 años tocando guitarra, cuatro y hasta piano y con el rionegrino de 40 años pasando de la guitarra acústica a la eléctrica, halló sus mejores pasajes con “La Sixto violín” y “Ojalá que llueva café”.

El impecable sonido solamente alterado por el insólito y molesto traqueteo del equipo de aire acondicionado de la sala sumó –entre sombras pero con importante protagonismo- al percusionista César Elmo, habitual miembro de la banda de Barrionuevo.

Ya sin la referencia de la placa en común y con apenas un resabio de Hermano Hormiga en la visita a la zamba de Chango Rodríguez “De mi madre”, los dos se repartieron la segunda mitad de la velada con su reconocida obra propia.

El lirismo romántico y desgarrado de Aristimuño se lució en sus clásicos “Viento sur” y “Azúcar del estero”, mientras que el pulso social de Barrionuevo tuvo logrados momentos con “Niña luna”, “Cuarto menguante” y “Chacarera del exilio”, ésta última un guiño nativo que desató el baile en los pasillos del teatro.

Antes del cierre con su celebrada “Canción de amor”, el sureño retomó la palabra y señaló “hoy es el fin de esta gira que hicimos en este 2019 tan difícil para todos y les agradecemos por haber puesto una parte de su dinero para venir a vernos y dar apoyo a este proyecto”.

Ante el pedido de bises, cada quien salió solo a escena y hubo espacio para dos nuevos puntos altos con la aguda crítica que Raly plasmó en “Ey, paisano” y con la eléctrica tensión amorosa que Lisandro encarnó en “Me hice cargo de tu luz”.

Otra vez reunidos y con las percusiones de Elmo, el desenlace llegó con “Al amanecer” que selló este momento de cruce entre las diferencias y los posibles acuerdos de dos referentes de la escena musical de hoy.

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