Ordenan la excarcelación de un procesado por violencia de género en La Plata

La Cámara de Apelaciones y Garantías de La Plata ordenó este martes la excarcelación de Lucas Grippo quien estaba detenido acusado de violencia de género. La resolución fue dictada un día después de la finalización del Encuentro Nacional de Mujeres que se realizó en La Plata y que tuvo entre sus consignas “basta de violencia hacia las mujeres”.

La Sala III de la Cámara Penal hizo lugar al planteo del abogado Ricardo Callabá quien asiste a Grippo. Los jueces Fernando Mateos y Alejandro Villordo dictaron la libertad “por falta de mérito” del acusado. Según la Alzada la fiscal no logró probar que el acusado sea el autor de la violencia denunciada por su ex pareja. También valoraron una pericia oficial sobre el estado de salud mental de la mujer.

En el dictamen los jueces, además, ordenaron medidas de protección para la víctima que impulsa el expediente que fue caratulado como “lesiones leves en el marco de violencia de género”.

En el expediente existen informes oficiales que indican que la denunciante sufre trastornos psicológicos y el acusado no es peligroso para terceros. También hay causas judiciales que se tramita en el fuero de familia ya que los protagonistas tienen una hija en común. Los jueces dejaron en claro que “de su farragosa tramitación se advierte una vieja y vigente serie de disputas y un notorio antagonismo entre las partes”.

Los jueces entendieron que en esta caso “la única fuente directa de incriminación” del ataque en la vía pública resulta ser la denuncia de la víctima. Sin embargo los jueces aclaran que “sin pretender obturar la credibilidad” de la denunciante “tampoco pasa desapercibido lo que surge de la pericia psicológica” de la mujer que presenta un “trastorno borderline de la personalidad”.

La perito que evaluó a la denunciante estableció que su “interpretación objetiva de la realidad se encuentra obturada por la contaminación de fuertes emociones y por trastornos a nivel del pensamiento que alteran el sentido de la realidad. Realiza una descripción devaluada del otro cargada de hostilidad. Todo aquel que no avale su propia mirada pasa a ser un objeto persecutorio”. Todo esto “redunda en alteraciones de la interpretación de la realidad”, siempre según la pericia oficial.

En el mismo documento forense se establece que la denunciante tiene una capacidad intelectual que “no constituye garantía de juicio realista”.

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