Sentida despedida a Vitillo Ábalos

El canto colectivo de “Nostalgias santiagueñas”, clásico de los Hermanos Ábalos, se escuchó en el Cementerio de la Chacarita para despedir los restos del último sobreviviente del legendario conjunto, Víctor Manuel «Vitillo» Ábalos, fallecido el sábado pasado a los 97 años.

El sonido de los bombos, instrumento que ejecutaba “Vitillo”, y la danza de su esposa Elvirita Aguirrebarrena en torno al féretro y agitando un pañuelo blanco, fueron otros datos salientes de la breve pero intensa y emotiva ceremonia para darle el último adiós al artista que incluyó aplausos de hasta 15 minutos de duración.

Los restos del músico serán cremados y sus cenizas descansarán en el Panteón de Sadaic, junto a las de su hermano Adolfo.

Además de numerosos familiares del también bailarín, se hicieron presentes los músicos José Ceña, Mavi Díaz y Valentín Chocobar, además de Ariel Barreda, del Instituto Hermanos Ábalos de Córdoba.

Hasta Chacarita se acercó, además, «Tonito» Rodríguez Villar, presidente de la Academia Nacional del Folclore, entidad que el martes pasado le otorgó a “Vitillo” uno de los tres “Gran Premio de Honor 2019” (los otros dos los merecieron Juan Carlos Saravia y Luis Landriscina).

“Como amigo con más de 70 años de relación siento pena por la partida de ‘Vitillo’, pero cuando pienso en él me gana el agradecimiento por todo lo que aportó como parte de los Ábalos a que la música folclórica sea aceptada como parte de la cultura”, resaltó Rodríguez Villar.

Por su parte la comunicadora y documentalista Silvia Majul dijo que el creador que falleció el sábado “irradiaba amor por las cosas nuestras y de allí su genial frase acerca de que ‘hay que argentinizar a los argentinos’”.

“Vitillo” fundó en 1938 el histórico grupo con sus hermanos Machingo, Adolfo, Roberto y Machaco, desde el que crearon y recopilaron clásicos del cancionero popular como «Agitando pañuelos», «Chacarera del rancho», «Nostalgias santiagueñas», «Carnavalito quebradeño», «Zamba de los yuyos», «El gatito de Tchaikovsky», entre más.

Los Hermanos Ábalos llegaron al Festival de Cosquín en 1966 y se despidieron de ese espacio en 1997. «No queremos que uno zapatee y los otros lo estén sosteniendo», justificaba «Vitillo» entonces, con una dosis de humor, su retiro del festival.

“Pero a pesar de que se desarmaba el grupo –recordó Majul- ‘Vitillo’ enseguida siguió proponiendo cosas como ciclos musicales, el documental realizado por sus sobrinos nietos (el guitarrista Juan Gigena Ábalos y Josefina Zavalía Ábalos) y hasta un libro. Hasta el último segundo de vida tuvo proyectos y ganas de encarar nuevas cosas”.

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