Fernández, contra el lockout de los ruralistas

El presidente Alberto Fernández sostuvo que el cese de comercialización de cuatro días dispuesto por la Mesa de Enlace es para «beneficio de los mayores productores de soja», al tiempo que reiteró que su gobierno quiere pagar la deuda externa pero «no a costa de los que peor están».

Al trazar una comparación con el conflicto de 2008 a raíz de la Resolución 125 de retenciones al agro, Fernández recordó que en aquel entonces «nadie ganó», por lo que creyó que se había «aprendido» de ese diferendo.

«Ahora hicimos todo lo contrario a la 125 -enfatizó-: primero cumplimos con una ley, estamos afectando en 3% a los que producen más de mil toneladas de soja. Han bajado las retenciones a las economías regionales, que estaban postergando a muchas zonas del país», añadió.

Al respecto, el Presidente se preguntó: «¿Qué estamos defendiendo con este paro? A los grandes productores».

«Espero que entiendan porque ellos también hacen falta para el desarrollo del país», sostuvo en una entrevista con Canal 9.

En esa línea, el mandatario afirmó que «hay gente que la está pasando muy mal, y eso es lo que hay que entender. Estoy pidiendo ayuda para poder sostener, por ejemplo, el Plan Contra el Hambre».

«El paro es para beneficio de los mayores productores de soja. Es muy violento el paro del campo. Me duele, hicimos todo lo contrario que la 125», reiteró el jefe de Estado.

Si bien aclaró que no quería «sumar palabras», Fernández confió en que «en algún momento los dirigentes se van a dar cuenta que este no es el camino, ni siquiera el camino que eligió Argentina», en referencia al resultado electoral de octubre pasado.

Sobre la medida de fuerza de cuatro días, desde el lunes y hasta el jueves, en contra del aumento de retenciones, el mandatario expresó que los dirigentes de la Mesa de Enlace «están condicionados por un grupo que se llaman ‘Autoconvocados’, que son dirigentes opositores disfrazados de chacareros, y están corriendo detrás de eso. A mi juicio es un error», abundó.

Al respecto, planteó que «la sociedad está entendiendo que este paro es incomprensible. Hemos cuidado a más del 70% de productores del campo. Es incomprensible, pero si lo quieren hacer que lo hagan, y después que la sociedad juzgue», agregó.

Además, el Presidente señaló que «esta vez estamos cumpliendo con una ley, la de Emergencia Económica, que nos impone hacer lo que hicimos, que es, primero, bajar retenciones para muchos productores, esencialmente para economías regionales; y, segundo, subir 3 puntos las retenciones de soja», explicó.

Fernández comparó además que la Resolución 125 que en 2008 impulsó el por entonces ministro de Economía, Martín Lousteau, fue una «medida muy inconsulta, esa es la diferencia. Nosotros con Cristina Fernańdez, en aquel momento, confiamos en que el tema estaba conversado con el campo, y no estaba conversado», recordó sobre su gestión como jefe de Gabinete durante el primer mandato de la entonces presidenta.

Además, puntualizó que cuando la ley de Emergencia Económica «salió», el ministro de Agricultura, Luis Basterra, «habló mucho con el campo para buscar esta salida, y lo hicimos cumpliendo nuestra palabra» porque, reafirmó, «esta vez el pequeño chacarero no va a pagar retención».

Respecto de las negociaciones con el FMI para el pago de la deuda externa, el Presidente reiteró su objetivo de «cumplir las obligaciones pero no a costa de los que peor están».

«El 19 de diciembre cambió el modelo económico», comparó con la gestión de su antecesor, Mauricio Macri, y amplió: «Argentina era un país que se endeudó tremendamente, y la mayor preocupación del gobierno era ver cómo pagaba la deuda».

Al respecto, consignó que hoy firmó el decreto por el cual se autoriza a reestructurar parte de la deuda pública por 68.842 millones de dólares.

El decreto se publicará este martes en el Boletín Oficial y autoriza al ministro de Economía, Martín Guzmán a efectuar la renegociación con los acreedores.

Ante una consulta sobre el monto y la restructuración de la deuda, Fernández especificó: «Son unos 68.000 millones de dólares».

«Nos han dejado una deuda que nos condiciona mucho», dijo y llamó a «ver las limitaciones que tenemos. Cuando se produce una crisis como esta, el comercio mundial se cae y debemos ser muy cuidadosos», concluyó.