Brasil y sus propuestas para atraer turismo argentino en Semana Santa

Brasil apuesta a la llegada de turistas argentinos para el próximo feriado largo de Semana Santa, que este año se extenderá del 29 de marzo al 2 de abril, por lo que el Instituto Brasileño de Turismo (Embratur) preparó cuatro circuitos que incluyen destinos como Belo Horizonte, Recife, Brasilia y Porto Alegre, con atractivos circundantes que se pueden recorrer en pocos días.

La amplia oferta de vuelos entre ambos países -que incluye servicios directos a a esos destinos, además de Salvador, Curitiba, San Pablo y Rio de Janeiro – permite acercarse a esas propuestas en fines de semana largos.

La primera de las «sugerencias» de Embratur para los viajeros argentinos es la ciudad de Belo Horizonte, capital de Minas Gerais, que se fundó con un «Plan Maestro» a fines del siglo XIX y donde se puede conocer uno de los grandes legados del reconocido arquitecto Oscar Niemeyer, que vivió 105 años.

En Belo Horizonte Niemeyer diseñó el Conjunto Arquitectónico de Pampulha, que se compone por la Iglesia de Pampulha, el Yatch Tennis Club, la Casa de Baile y el Casino, y también la Ciudad Administrativa Presidente Tancredo Neves -una de sus últimas obras-, construida en 2010, dos años antes de su muerte.

Ademas de su arquitectura, paisajismo y calles empinadas, la ciudad es célebre por su gastronomía, donde el cerdo, el feijao (porotos), la harina de mandioca, quesos frescos, las verduras y frutas frescas son la base de todas las recetas de la «comida minera».

A pocos kilómetros se llega a la ciudad colonial de Ouro Preto, fundada a fines del siglo XVII, que es conocida por su arquitectura barroca y monumentos que cuentan la historia de la fiebre del oro que vivió entre los siglos XVII y XVIII.

Sus laderas empinadas, artesanías y ambiente bucólico permiten a los visitantes un viaje en el tiempo, incluso para quienes se hospedan en sus posadas y hoteles de apariencia más contemporánea.

Otra experiencia inolvidable para el viajero será Inhotim, en la localidad de Brumadinho, a 60 kilómetros de Belo Horizonte, un museo a cielo abierto enclavado en un bosque de 110 hectáreas, con obras de grandes artistas brasileños contemporáneos, que ofrece experiencias de arte interactivo y una colección de 4.200 especies de plantas originarias de diversos continentes.

Con vuelos directos desde Buenos Aires, Recife -puerta de entrada al Noreste de Brasil-, es una ciudad vibrante con excelente infraestructura turística y de entretenimiento, y variadas atracciones.

Destacan la costanera de Boa Viagem, el Parque de las Esculturas, el Marco Zero rodeado de tiendas de artesanía y bares pintorescos, y la primera sinagoga que se construyó en el continente americano, cuando la ciudad estaba dominada por los holandeses.

A menos de media hora de Recife se ubica la ciudad de Olinda (Patrimonio Cultural de la Humanidad) que es un destacado polo cultural y gastronómico de la región.

En tanto que a 63 kilómetros al sur de la capital de Pernambuco se encuentra Porto de Galinhas, una de las playas más bonitas y visitadas de Brasil por sus piscinas naturales de aguas cristalinas y oleaje casi inexistente.

Se trata de la postal típica del nordeste, con sus jangadas (barcazas) que permiten a los turistas trasladarse a los recodos de los arrecifes de corales y visualizar cardúmenes de peces coloridos que viven en sus tibias aguas.

Brasilia, capital federal del país, fue inaugurada en 1960 por el entonces presidente Juscelino Kubitschek, y adquirió el estatus de símbolo de la planificación urbana y arquitectura del siglo XX.

Con sus monumentos y trazado de construcciones idénticas, está emplazada en medio de un exuberante contexto natural que se contrasta con la modernidad, y ofrece una amplia oferta de gastronomía, diversión, compras y actividades al aire libre.

Declarada Patrimonio Cultural Mundial por la Unesco, Brasilia está construida alrededor del Lago Paranoá, centro de actividades deportivas y de diversión.

En su principal avenida, el Eixo Monumental, se ubican la Plaza de los Tres Poderes, el Palacio de Planalto, el Congreso Nacional, la Catedral Metropolitana y la Torre de TV, desde donde se tiene una hermosa vista panorámica.

A pocos minutos por carretera, se llega hasta un conjunto de haciendas y chacras donde se puede conocer la flora y fauna típicas de la sabana en la que se construyó la nueva capital.

En tanto que a 150 kilómetros de Brasilia se ubica la pequeña ciudad histórica de Pirenópolis, una opción que combina gastronomía de alto nivel, ambiente festivo, joyas arquitectónicas, y unas cascadas de agua cristalina cercadas de senderos boscosos.

La cuarta sugerencia es Porto Alegre, a menos de 2 horas de avión de Buenos Aires, donde hay 50 museos y memoriales, 30 centros culturales y 30 teatros, lo que la hace muy atractiva para el turismo cultural.

La capital de Rio Grande do Sul cuenta con atracciones históricas en el centro de la ciudad (la renacentista Catedral Metropolitana, el centro cultural Gasómetro, el Memorial de Rio Grande do Sul), la costanera del río Guaíba, y la Ciudad Baja en la que se concentra la mayoría de los bares, casas nocturnas, chocolaterías y las típicas «churrascarías».

Cerca de Porto Alegre, las ciudades de Gramado y Canela son el legado de la inmigración alemana e italiana, con su arquitectura inspirada en las antiguas ciudades europeas y canteros de flores en cada rincón.

La abundante naturaleza y cascadas de su geografía permiten a los turistas la práctica de navegación a pedal, trekking, mountain bike, canyoning y tirolesa, que se combinan con la amplia oferta gastronómica, con degustaciones de vinos en bodegas y hasta un Museo del Chocolate.

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