Más problemas por el Brexit británico

El gobierno británico, por orden del Parlamento antes de entrar forzosamente en receso, hizo público su plan y sus previsiones para una eventual salida de la Unión Europea (UE) sin acuerdo con sus vecinos, escenario que incluye aumento inmediato de alimentos y combustibles, desabastecimiento de bienes esenciales y protestas masivas.

El Parlamento había ordenado que el gobierno entregue toda la documentación y las comunicaciones internas vinculadas a la llamada Operación Martillo Amarillo; sin embargo, el primer ministro Boris Johnson solo publicó un informe de seis páginas, fechado el 2 de agosto, casi calcado a uno que había publicado el diario The Sunday Times hace un mes.

Bajo el título «Peor escenario posible razonable», el documento advirtió que el comercio de bienes a través del Canal de la Mancha se reduciría hasta 40% con respecto al flujo actual desde el momento que el país abandone la UE y, potencialmente, «hasta seis meses» después.

«Esto tendrá un impacto en el suministro de medicinas y productos médicos», destacó el informe oficial, citado por la agencia de noticias EFE.

La mayoría de los medicamentos importados entran por el Canal de la Mancha, lo que los convierte en un producto «particularmente vulnerable» a las interrupciones que podría ocasionar un Brexit sin acuerdo, ya que se terminaría abruptamente la zona de libre comercio y comenzarían a regir las tarifas destinadas a terceros países.

En el sector alimentario, en tanto, el gobierno pronosticó que faltarían productos frescos como frutas, verduras, carnes y lácteos, y productos intermedios «críticos» para la industria, como químicos y envases.

«Esto reducirá la disponibilidad y la variedad de productos» y, el aumento de los precios, «puede impactar a grupos vulnerables», destacó el análisis oficial.

El gobierno también advirtió que los ciudadanos británicos podrían quedar «sujetos a mayores controles migratorios en las aduanas de la Unión» y, puso como ejemplo de una de las fronteras más calientes a Gilbraltar, la colonia que conserva en el sur europeo y que reclama España.

En medio de todas estas complicaciones, el documento pronosticó una multiplicación de «protestas y contraprotestas a lo largo de todo el Reino Unido» y adelantó que el gobierno necesitará «una importante cantidad de recursos policiales».

El punto 15 del documento fue censurado para el público en general. Sin embargo, la periodista de The Sunday Times que había filtrado el informe, Rosamund Urwin, difundió en Twitter el contenido de esa parte del texto.

«Al enfrentar las tarifas europeas, las exportaciones petroleras a la UE se vuelven no competitivas; la industria planea mitigar el impacto sobre los márgenes de las refinerías y las ganancias, pero la políticas del gobierno británico de mantener las tarifas cero a las importaciones de petróleo debilitarían esos planes», reprodujo la periodista.

«Esto llevará a importantes pérdidas financieras y el anuncio de dos cierres de refinerías (y una transición a terminales de importaciones) y a la pérdida directa de empleos (unos 2000); el golpe que sufrirían las refinerías podría llevar a disrupciones en las reservas de combustibles durante una o dos semanas en las regiones directamente abastecidas por las refinerías», agregó.

El Parlamento británico también obligó al gobierno de Johnson a pedir una prórroga a la UE si llega al 19 de octubre sin un acuerdo con el bloque. El premier, sin embargo, ya dijo que prefiere «estar muerto en una zanja» antes que hacer eso.

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