Cristina pidió un amplio acuerdo por la economía

La vicepresidenta de la Nación, Cristina Fernández, llamó a sellar un acuerdo con los sectores políticos, económicos, sociales y mediáticos para combatir el problema de la «economía binometaria», al que considera como «el más grave del país».

«Nos guste o no nos guste, esa es la realidad y con ella se puede hacer cualquier cosa menos ignorarla», planteó la expresidenta en una serie de reflexiones que publicó hoy en su cuenta de la red social Twitter, con motivo de cumplirse mañana los 10 años de la muerte de su esposo y expresidente Néstor Kirchner.

Por otra parte, Cristina advirtió que en la Argentina «el que decide es el Presidente» y subrayó que «no es fácticamente posible que prime la opinión de cualquier otra persona» a la hora de marcar el rumbo del gobierno.

«En la Argentina el que decide es el Presidente. Puede gustarte o no lo que decida, pero el que decide es él. Que nadie te quiera convencer de lo contrario. Si alguien intentara hacerlo, preguntale que intereses lo o la mueven», advirtió.

El Presidente «es el que saca, pone o mantiene funcionarios. Es el que fija las políticas públicas. Podrá gustarte o no quien esté en la Casa Rosada. Puede ser Menem, De La Rúa, Duhalde o Kirchner. Pero no es fácticamente posible que prime la opinión de cualquier otra persona que no sea la del Presidente a la hora de las decisiones», escribió la vicepresidenta.

Bajo el rótulo de «sentimientos y certezas», la vicepresidenta señaló: «Como se han quedado sin la excusa de las formas, tuvieron que pasar a un segundo guión: `Alberto no gobierna`, la que decide todo es Cristina`, `rencorosa y vengativa`, que sólo quiere solucionar sus `problemas judiciales`».

«Debo reconocer que son poco creativos. El relato del `Presidente títere` lo utilizaron con Néstor respecto de Duhalde, conmigo respecto de Néstor y, ahora, con Alberto respecto de mí. Después de haber desempeñado la primera magistratura durante 2 períodos consecutivos y de haber acompañado a Néstor durante los 4 años y medio de su presidencia, si algo tengo claro es que el sistema de decisión en el Poder Ejecutivo hace imposible que no sea el Presidente el que tome las decisiones de gobierno», remarcó.

«En cuanto a lo de `rencorosa` y `vengativa. A nosotros nunca nos movió el rencor ni la venganza. Al contrario, la responsabilidad histórica y el deber político para con el pueblo y la Patria guiaron todas y cada una de nuestras decisiones y acciones», continuó.

En un texto titulado «Sentimientos y certezas» y publicado en sus redes sociales, la vicepresidenta sostuvo que «la Argentina es ese extraño lugar en donde mueren todas las teorías».

«Por eso, el problema de la economía bimonetaria, que es, sin dudas, el más grave que tiene nuestro país, es de imposible solución sin un acuerdo que abarque al conjunto de los sectores políticos, económicos, mediáticos y sociales», analizó.

«Argentina es el único país con una economía bimonetaria: se utiliza el peso argentino que el país emite para las transacciones cotidianas y el dólar estadounidense que el país -obviamente- no emite, como moneda de ahorro y para determinadas transacciones como las que tienen lugar en el mercado inmobiliario. ¿Alguien puede pensar seriamente que la economía de un país pueda funcionar con normalidad de esa manera?», planteó.

Al respecto, la ex mandataria reflexionó que «el problema de la economía bimonetaria no es ideológico. No es de izquierda ni de derecha. Ni siquiera del centro. Y no hay prueba más objetiva de esto que la alternancia de modelos políticos y económicos opuestos que se operó el 10 de diciembre de 2015. Todos los gobiernos nos hemos topado con él», subrayó.

«Unos intentamos gestionarlo con responsabilidad, desendeudando al país en un marco de inclusión social y desarrollo industrial. Otros de orientación inversa -como el de Mauricio Macri- siempre han ‘chocado la calesita’ con endeudamiento y fuga. Pero lo cierto es que ese funcionamiento bimonetario es un problema estructural de la economía argentina», añadió.

Por último, también aclaró que «tampoco» se trata de «una cuestión de clase» y fundamentó: «Los dólares los compran tanto trabajadores para ahorrar o para hacer una diferencia que mejore el salario, como empresarios para pagar las importaciones necesarias para hacer funcionar su empresa, para ahorrar y también, bueno es decirlo, para fugar formando activos financieros en el exterior, siendo esta última actitud una de las que más han contribuido a las crisis cíclicas de la Argentina».