Carne: crecen exportaciones y declina el consumo interno

AFP - ARGENTINA-URUGUAY-BEEF-CONSUMERS - FIN - (FILE) Rodolfo Gomez inspects beef split halves in the freezer at the Yaguane Meat Processing Plant Cooperative 29 July, 2005 in the province of Buenos Aires, Argentina. The Argentinians ceased to be the world highest consumers of beef, falling from 68.72 kg per capita in 2009, to 56.56 kg in the first semester of 2010. The new highest beef eaters are now the Uruguayans, with 58.2 kg per capita. AFP PHOTO DANIEL GARCIA ARGENTINA-URUGUAY-BEEF-CONSUMERS - Buenos Aires - Buenos Aires - ARGENTINA - DANIEL GARCIA - FRIGORIFICO YAGUANE, RESES, CARNE

La producción y exportación de carnes -bovina, aviar y porcina- mostró una mejora en 2020 respecto del 2019 y de esta forma alcanzó una nueva marca máxima de los últimos 40 años, pese al difícil contexto que atravesaron todas las actividades productivas a causa de la pandemia y con una baja en el consumo en el mercado local.

«La producción de las tres carnes habría llegado a 6,04 millones de toneladas, unos 133,6 kilos promedio por habitante, mientras que las exportaciones a 1,19 millones (26,4 kilos per cápita)», precisó un informe de la Fundación Mediterránea titulado «El desempeño de los mercados de carnes en el 2020».

El trabajo precisó que estos valores del consolidado, tanto los absolutos como los relativos -volúmenes por habitante-, son levemente superiores a los del 2019 pero además fueron un nuevo récords para los últimos 40 años.

«Desde mediados de la década de los ’70 hasta el presente, nunca habíamos producido ni exportado tanta proteína animal», destacó el informe.

En lo que refiere al consumo medio, la suma de las tres carnes cerró 2020 en 108 kilos por habitante, levemente por debajo de 2019, cuando se ubicó en un promedio de 108,8 kilos.

«El dato quizás más relevante aquí, por su impacto simbólico, es el consumo de carne bovina, que se habría ubicado en 49,7 kilos per cápita, el registro más bajo desde hace décadas (al menos 50/60 años). Por el contrario, el consumo de carne aviar (el registrado por los organismos de control) se habría aproximado a 44,1 kilos per cápita, la cifra más alta de la historia», detalló el trabajo.

En síntesis el trabajo señaló que la producción de las tres carnes creció en el 2020; la exportación creció en sólo dos de ellas (bovina y porcina) mientras que el consumo interno retrocedió en el caso de la carne bovina, pero se expandió (levemente) en las otras dos carnes.

En cuanto a los precios el informe destacó que hubo «subas generalizadas», tanto de animales como de productos finales, en términos reales (por encima de la inflación), particularmente concentradas hacia finales del año. «A nivel del consumidor final, los cortes de carne bovina se ubicaron en diciembre 2020 un 74% arriba de los valores del mismo mes del 2019 (contra una inflación punta a punta del 36%); la carne aviar un 58% arriba (pollo entero) y la carne porcina un 59%» indicó el trabajo y agregó que en términos reales los incrementos fueron de 28% para la carne bovina, de 16% de carne aviar y del 17% carne porcina.

«Los salarios tampoco pudieron seguirles el ritmo a los precios de las carnes. El salario mensual promedio de la economía (sector privado formal) del 2020 permitió comprar 156 kilos de carne bovina, un 9,7% menos que en el 2019», precisó el trabajo.

Además, esta relación desmejoró sensiblemente hacia finales de año: se estima que en diciembre el salario medio podía comprar 133 kilos de carne bovina, un 20% menos que en diciembre del 2019.

Respecto de la perspectiva para el 2021, la investigación aseguró que «no queda mucho más margen para que los valores sigan escalando», si se comparan los valores locales de la hacienda con los de la región se observa una importante convergencia en los últimos meses. El informe indica que tampoco queda margen en el mercado interno.

El trabajo prevé que «por antecedentes y contexto (año de elecciones), una interferencia creciente por parte del gobierno en los mercados de carne, que apunte a contener o restringir volúmenes de exportación. De efectivizarse, esta intervención no sería una buena noticia».

«Si bien podría tener efecto y ayudar a estabilizar (y hasta reducir) precios en el corto plazo (vía re-direccionamiento de volúmenes hacia el mercado interno), sus efectos de mediano y largo plazos serían justamente los contrarios (precios más altos por caída de inversión y producción)», concluyó el informe.

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