Empresario bonaerense acorralado por mapuches que tomaron sus tierras en Neuquén

Empresarios desamparados. Presuntos mapuches. Una justicia lenta e ineficiente. Esta situación ocurre en la localidad de Villa La Angostura, provincia de Neuquén, donde un emprendedor de la provincia de Buenos Aires está en litigio desde hace años por el uso y posesión de media hectárea en el cerro Belvedere, en cercanías al lago Correntoso, donde busca desarrollar un emprendimiento inmobiliario con fines turísticos.

Se trata de Fabián Converti, quien desde hace años reclama una solución pacífica y ajustada a derecho al conflicto, y siente que la Justicia le ha dado la espalda. Pese a tener los planos aprobados por la municipalidad de Villa La Angostura; desde el año 2018, unos supuestos integrantes de una presunta comunidad mapuche mantiene tomada la obra, que desde entonces está paralizada, en estado de abandono.

El empresario, oriundo de la provincia de Buenos Aires, dijo a este medio que “tengo todos los papeles en regla, toda la documentación está presentada en la justicia, necesito una solución urgente”, señaló Converti.

Sus tierras son linderas a las del basquetbolista Emanuel Ginóbili, quien desde hace años está en litigio con integrantes de pueblos originarios de la zona.

“Durante mucho tiempo busqué abogados, nadie quería tomar mi caso, algunos me dijeron que tenían miedo, y uno hasta me dijo que deje todo como está, que no se podía hacer nada; inclusive me contacté con el de Ginóbili quien también rechazó tomar mi causa”, señaló Converti.

Su caso salió a la luz en el año 2018, mediante una publicación del sitio web Infobae, uno de los de mayor audiencia del país y del continente. Fue tras la ocupación del obrador. Miembros identificados como integrantes de la lof Paisil Antriao usurparon en forma violenta su predio y amenazaron con arrojarles bombas molotov a operarios que resguardaban el lugar. Así consta en la denuncia que el propietario radicó en la justicia neuquina.

Fabián Converti y sus operarios se disponían a retomar la construcción sobre una estructura existente en el predio –los cimientos de una frustrada posada adquirida a una europea que se desprendió del proyecto cansada de los conflictos–, cuando se acercaron unos cuarenta mapuches y le advirtieron de forma hostil que debía desalojar la propiedad porque estaba invadiendo «territorio ancestral».

La obra está paralizada y la tensión continúa en aumento. «Yo pago los impuestos por el predio, tengo los planos aprobados para comenzar la obra y todo en regla; y no sé qué más hacer. Los intrusos siguen dentro de mi propiedad. La causa está esperando el juicio oral, y todo se demoró en años, por una llamativa orden de la superioridad de fiscalía, por la que me mandaron el asunto a ‘mediación’, junto a otras causas de vecinos a quienes también les usurparon. A esta altura, sospecho que pusieron todo en una misma bolsa, para ralentizar los trámites, en beneficio de los usurpadores», agregó con indignación.

La víctima también aseveró: «Denuncié hasta la policía, que no me resguardó debidamente, lo tengo todo filmado, todo grabado, se iban del lugar; me dejaron solo en medio de un malón de intoxicados, que, con gritos e insultos, notablemente ebrios, amenazaban con matarme, y prender fuego todo. Estuve desesperado, más cuando la policía me dejó solo en medio de esa barbarie. Pasé momentos de terror. Me afectó la salud y distintas áreas de mi vida. El colmo fue cuando un fiscal  me llamó por teléfono y me insinuó que deje de perseguir a la policía por lo que había hecho. Esa denuncia la archivaron. Ese incumplimiento del deber quedó en la nada, y me sacaron todo, casi hasta las ganas de seguir luchando por mis derechos. Así operan, jugando con el desgaste de la gente, apelando al cansancio y desmoralización de los propietarios víctimas en un interminable e inútil proceso de mediación que solo sirve para la permanencia de los usurpadores en los predios que tomaron”.

El empresario sostiene que “no se puede mediar con los intrusos dentro de mi propiedad. Es una mentira el diálogo que proponen. En mediación estuvieron más de un año sin comunicarse conmigo, y se los dije en la cara. Es una vergüenza. Es un sistema perverso que lo digitan desde arriba, desde bien alto de las autoridades del Ministerio Público Fiscal, que saben todo lo que pasa, y, acudiendo a formalismos estériles, evitan la realización del juicio oral, logrando tramitaciones lentas con los intrusos adentro de los inmuebles, hasta que el propietario se cansa. Lo último que me esperaba, era enterarme por la prensa las decisiones de los supuestos mapuches en el marco de mediación. Todo deficiente. Así, no hay seguridad jurídica».

El abogado Cristian Hugo Pettorosso aceptó recientemente defender los derechos del propietario; y en un golpe de timón, aconsejó a Converti salirse pronto del proceso de mediación y exigir a la Justicia la realización del debate oral y público pendiente desde abril de 2019, cuando se formulara el requerimiento de juicio.

«Estoy analizando pedir algunas medidas que podrían no caer bien en algunos sectores de la institución judicial, e impulsar todo lo necesario para reactivar esta causa, para que se respeten los derechos constitucionales de mi cliente. La justicia será eficiente, o no será«, sentenció Pettorosso.