85 años de un ícono turístico de la Argentina

El Obelisco de Buenos Aires cumplió la semana pasada 85 años. Este clásico monumento porteño símbolo masón fue levantado para «romper» otro ícono pagano entre los edificios más importantes de la Ciudad de Buenos Aires. Ha sido cuestionado en diversas ocasiones, porque están quienes lo consideran como un «objeto» inútil, sin belleza y hasta lo han identificado como un símbolo del patriarcado. Sin lugar a dudas quien anda por la Ciudad de Buenos Aires, aunque ya lo conozca, se acerca a verlo y renovar fotos: ¡es un recorrido turístico por excelencia!.

Se inauguró un 23 de mayo de 1936 y estuvo a punto de ser demolido antes de cumplir un año. Este símbolo que tiene múltiples significados: es un rayo de sol, sirve para «pinchar» de manera simbólica las nubes, es considerado un centro energético, se lo suele rodear por una rotonda obligando a quienes lo quieren ver a rodearlo como si se tratara de un ritual.

Buenos Aires tiene cuatro de sus edificios más importantes que forman un triángulo exacto. De acuerdo al plan urbano armado en 1880, cuando se federalizó al capital de la República Argentina, organizado por el primer intendente municipal Torcuato de Alvear, si se trazara una línea imaginaria que uniera el Centro de la Plaza de Mayo (donde está la Pirámide, que es en realidad un Obelisco) con el centro de la Plaza de los Dos Congresos (la fuente) y unir con otras líneas rectas, estos extremos con el centro de la Plaza Lavalle (Frente al palacio de Tribunales) se forma un triángulo perfecto de lados desiguales.

El triángulo tiene una fuerte simbología católica por la tríada sagrada de Padre, Hijo y Espíritu Santo. La historia cuenta que se erigió en tiempo récord. Fue construido en 1936 para celebrar el cuarto centenario de la llamada primera fundación de Buenos Aires. Es una obra del arquitecto argentino Alberto Prebisch y la construcción estuvo a cargo del consorcio alemán GEOPÉ Siemebs Bauunion-Grün & Bilfinger.

La obra demandó tan sólo 31 días y trabajaron 157 obreros para su elevación, en secciones de dos metros, para facilitar el volcado de hormigón con cemento Incor de endurecimiento rápido. Se invirtieron 200 mil pesos moneda nacional, se usaron 680 m³ de cemento y 1360 m² de piedra blanca de Pampa de Olaen, Córdoba.