Enigmático silencio de falsos espías detenidos por un millonario golpe

Los cuatro falsos agentes de inteligencia que fueron capturados en La Plata cuando intentaban dar un golpe millonario en un centro clandestino de apuestas ubicado en pleno centro se negaron a declarar ante el fiscal y quedaron formalmente detenidos luego de que el juez de Garantías Guillermo Atencio hizo lugar al planteo del fiscal Marcelo Romero.

Javier Wilfredo Leiva, Rodrigo Gabriel Arrazate, Álvaro Agustín Poletti y Matías Joaquín Donofrio se llamaron a silencio y fueron procesados por “Robo doblemente calificado por haberse perpetrado en poblado y en banda y por uso de arma de balines en tentativa en concurso real con privación ilegal de la libertad doblemente agravada por cometerse con violencia y simulando autoridad pública y exhibiendo orden de autoridad pública y usurpación de autoridad”.

Los sospechosos tienen domicilio en el Gran Buenos Aires. Además los investigadores confirmaron que uno de ellos tenía pedido de captura por robos en supermercados chinos y ya fue puesto a disposición de los magistrados a cargo de esas causas.

En tanto se notificó a la justicia Federal de La Plata de la reunión clandestina que se desarrollaba en pleno centro de la ciudad donde se ejecutó el intento de asalto con toma de rehenes. Se sospecha que las víctimas del atraco formaban parte de una jornada de juego de cartas a cambio de dinero. También se notificó a la justicia de Faltas municipal por la explotación de juego clandestino. Las víctimas del intento de asalto deberán dar cuentas en sede judicial de esas actividades ilegales, además de víctimas se transformaron en sospechosos.

Todo sucedió el pasado domingo y en pleno centro de la ciudad, cuando efectivos policiales descubrieron que un grupo de personas mantenía secuestrados a 24 ciudadanos chinos en un garito de apuestas clandestinas ubicado en 11 entre 56 y 57.

En el lugar funcionaba un centro clandestino de juego y los cuatro delincuentes tenían credenciales de la Agencia Federal de Inteligencia (AFI) con las que se camuflaban para realizar robos a mano armada. En la redada policial se incautaron armas de fuego, alrededor de 6 millones de pesos en efectivo, 700 dólares, precintos plásticos utilizados para maniatar a las víctimas y guantes de látex, entre otras cosas.

Las primeras constancias señalan que los falsos agentes tenían el dato que en el lugar funcionaba un centro ilegal de apuestas y juegos donde se manejaban grandes sumas de dinero en efectivo. Así es que llegaron hasta el lugar y haciéndose pasar por agentes de inteligencia ingresaron al local y redujeron a los presentes.

El hecho, que ocurrió durante la noche, se conoció a raíz de un llamado telefónico a la dependencia policial que dio cuenta de un supuesto secuestro. El Comando de Patrullas arribó al lugar indicado y un ciudadano chino que se encontraba en la puerta como custodio, permitió el ingreso de los efectivos al salón. 

Luego de reducir a los agresores, en un cuarto interno de la propiedad los efectivos encontraron a 24 ciudadanos chinos tendidos en el piso y maniatados con precintos plásticos. La mayoría de ellos eran familiares y el objetivo de la reunión era llevar a cabo partidas de naipes con dinero de por medio

Los delincuentes intentaron un engaño. Al verse rodeados sostuvieron que ejecutaban un procedimiento dispuesto por el Juzgado Federal Nº 3 de CABA y exhibieron un oficio que tenían en su poder en cuyo encabezado figuraban las palabras «Orden de detención».

Los uniformados consideraron que el oficio no avalaba el allanamiento de la vivienda, comprobaron la procedencia dudosa del documento y finalmente identificaron y redujeron a los delincuentes. 

En la pesquisa, los efectivos secuestraron una caja plástica con una fuerte suma de dinero y dos armas de fuego que los agresores utilizaron para coaccionar a los 24 secuestrados.

Los sabuesos realizaron pericias para establecer la procedencia del documento legal y desde la Secretaria del Juzgado Federal Nº 3 de CABA informaron que los oficios no fueron firmados por dicha dependencia. Además, se comprobó que los sujetos no eran empleados de la AFI. Ninguna de las víctimas reclamó el dinero secuestrado en la investigación.