El centro y sur de Buenos y el este de La Pampa son las regiones que hoy concentran la mayor superficie del trigo que se encuentra en condiciones normales a buenas en la Argentina gracias a un mejor régimen de lluvias, y que de producirse nuevas precipitaciones cuenta con la posibilidad de mejorar aún más su estado.

De esta manera, la principal zona triguera del país, que aporta entre el 40% y el 50% de la producción nacional, contiene el grueso de las 2,8 millones de hectáreas que espera un rendimiento promedio o por encima del mismo a pesar de la sequía, lo que representa el 46% de las 6,1 millones de hectáreas implantadas del cereal a nivel nacional.

Según el último informe sobre condición de cultivos de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires (BCR), en el cual se volvió a recortar la estimación de producción de trigo en 1,2 millones de toneladas hasta las 14 millones, el 54% del trigo presentaba un estado regular a malo, el cual se ubica sobre el centro y norte del país mayoritariamente, mientras que el 37% mostraba una condición normal y solo el 9% entre bueno y excelente, ubicado casi con exclusividad en el centro y sudoeste bonaerense y este de La Pampa.

«Entre el 40% y 50% del trigo sale de Buenos Aires, lo que la hace clave. El sudeste tuvo muchos más problemas por falta de lluvias y heladas que el sudeste y el centro, donde hubo mayor regularidad de lluvias y, de algún modo, puede generar una buena contribución al remanente de producción esperada para esta campaña», explicó a Télam el director del Centro de Investigación de Recursos Naturales del INTA, Pablo Mercuri.

Para el especialista, esta región todavía está propensa a potenciales mejoras en su condición y su rendimiento de darse precipitaciones claves durante noviembre y diciembre.

Mercuri explicó que de darse estas condiciones, «en el sur de la provincia mejoraría la situación. Una lluvia en donde el trigo está de regular a buena va a mejorar la situación para el llenado de grano y subir el rinde esperado. Buenos Aires es clave en este momento».

Para el analista de la BCBA Martín López, las lluvias importantes en la zona mejoraron la condición del cultivo, pero casi al unísono se produjeron heladas tardías que impactaron en los cultivos, cuyos efectos nocivos se podrán ver en las próximas semanas.

No obstante, las lluvias que precedieron a la helada permitieron aminorar su impacto.

«Las precipitaciones antes de una helada la atempera. Hubiera sido mucho peor si continuábamos con la seca y después sobrevenía una helada. El impacto en los lugares más altos va a ser menor, pero hay que prestar atención a los lugares bajos», dijo López.

Pero más allá de las heladas y sus efectos negativos, López planteó que el trigo del sur bonaerense «lo que va a necesitar es más lluvia durante noviembre y diciembre, porque va a estar ingresando en estado critico con el llenado de granos. Necesita mucha agua en este periodo. Eso va a permitir, posiblemente, llevar el cultivo en estado normal a bueno y poner un piso de rendimiento. Ese es el escenario que necesitamos para mantener los rindes proyectados para esa zona».

De hecho, esas lluvias podrían hacerse presente, indicó Mercuri, ya que los modelos meteorológicos con los que trabaja el INTA estiman una probabilidad de lluvias interesantes en cuanto al volumen para el 9 y 10 de noviembre para el área pampeana

«El problema es llegar hasta ahí, porque desde hoy hasta que se dé ese evento vamos a atravesar días secos y con temperaturas altas, lo que va a generar un estrés muy grande en el cultivo en estos próximos cinco días», concluyó Mercuri.

En contraposición, en el centro y el norte del área agrícola, el trigo ya no presenta posibilidades de mejora, sino que, más allá de algunas excepciones, concentra gran parte del 54% de lotes en condiciones malas que se contabiliza a nivel nacional.

El estadío avanzado de desarrollo que presenta el cultivo hace que nuevas lluvias no generen mejora alguna que impacte en su rendimiento.

«La mayoría de los lotes que están entre malos a regular están en el centro y norte del país. En este ultimo punto ya lo están cosechando con rindes de 8 quintales por hectárea (qq/ha), muy por debajo del promedio histórico», dijo López.

En cuanto al centro del país, donde se ubica la denominada región núcleo, epicentro de la sequía y donde se espera una producción 83% menor a la de la campaña, la fenología del cultivo «está muy avanzada llenando grano para cosecharse dentro de tres a cuatro semanas. Está tan avanzado el cultivo que una lluvia traería más beneficio para la implantación de una soja de segunda o un maíz tardío, que para le trigo implantado», concluyó.

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