Una comisión del Senado de Brasil aprobó una Propuesta de Enmienda Constitucional (PEC) impulsada por el presidente electo, Luiz Inacio Lula da Silva, que contempla el aumento del presupuesto de 2023 para costear programas sociales y que deberá ser debatida en ambas cámaras del Congreso antes de Navidad.

La Comisión de Constitución, Justicia y Ciudadanía de la cámara alta votó la PEC defendida por el Partido de los Trabajadores (PT) de Lula, que contempla la quiebra del «techo del gasto» establecido por ley.

Según el PT es necesario rebasar el «techo» en unos 38.000 millones de dólares durante cuatro años para poder solventar el programa Bolsa Familia, destinado a más de 50 millones de brasileños, junto a programas salud orientada a la atención de la población más humilde.

También busca financiar el aumento de salario mínimo a partir de enero.

Garantizar el pago de unos 110 dólares para cada grupo beneficiado por la Bolsa Familia, fue una de las principales promesas hechas por Lula en la campaña electoral.

El exmandatario fue electo el 30 de octubre, cuando derrotó en balotaje al presidente Jair Bolsonaro, del Partido Liberal (PL).

Cuando la reforma se envíe al pleno del Senado, el texto deberá ser aprobado por al menos 49 legisladores en dos rondas de votación.

Tras ganar la etapa de Senadores, la PEC pasará a ser analizada por los diputados.

En la Cámara de Diputados, también en dos turnos, el texto necesitará el apoyo de 308 parlamentarios para que pueda ser promulgada antes de Navidad, informó la estatal Agencia Brasil.

La iniciativa del PT fue modificada por el senador instructor de la PEC, Alexandre Silveira, del Partido Social Demócratico (PSD), que propuso modificar el techo de gastos durante dos años -en lugar de cuatro- y redujo el monto de 198.000 a 145.000 millones de reales.

Silveira dijo hoy en el Senado que se debe atender tanto a los problemas sociales como a los números macroeconómicos, garantizando la «responsabilidad fiscal» a través de la «previsibilidad del gasto público», informó la agencia ANSA.

El PT de Lula tuvo que aceptar la derrota que supusieron los recortes impuestos por Silveira, pero obtuvo una victoria sobre el bloque de legisladores oficialistas que no pudieron atrasar el trámite de aprobación de la PEC.

El senador Flavio Bolsonaro, hijo del presidente Bolsonaro, comandó parte de las decisiones de la bancada oficialista.

Esta norma es crucial para la próxima administración, cuyo inicio será el 1 de enero.

Por esa razón y por otras obligaciones, Lula descartó reunirse en diciembre con su colega estadounidense Joe Biden, quien lo convidó a viajar a Washington a través de una misión oficial que estuvo el lunes en Brasilia.

El PT y los partidos que integraron la coalición victoriosa en octubre desplegaron toda su maquinaria política para trabajar en Legislativo en favor de la aprobación de esta PEC, una norma que por alterar la Constitución requiere de una mayoría especial de 3/5 de los miembros del Senado y 3/5 de los integrantes de Diputados.

En paralelo, se mantenían otras reuniones en el gabinete de transición del futuro gobierno y en el hotel donde se aloja Lula, con partidos ajenos a la alianza ganadora en octubre.

Ese acercamiento de agrupaciones como el Partido Democrático Laborista (PDT por sus siglas en portugués) y Solidaridad, podrá dar más votos a la PEC en el Congreso.

Pero ese apoyo para la PEC podría derivar en negociaciones para ser recompensados con cargos u otro tipo de beneficios en la futura administración.

Otro riesgo que amenaza a Lula es el tiempo: esta PEC requiere ser aprobada en la primera quincena de diciembre antes de que se inicie el receso parlamentario.

Si no logra la promulgación de esta norma, Lula se verá obligado a emitir un decreto al llegar al gobierno para liberar recursos, una decisión pasible de ser cuestionada jurídicamente en el futuro.

El senador Jacues Wagner, del PT, uno de los hombres de confianza de Lula, dijo hoy que su partido quiere que la perforación del techo de gastos se logre a través de una ley y no de un decreto, porque su partido «defiende» una buena y armónica relación entre el Ejecutivo y el Legislativo.

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