El Gobierno acordó con el Fondo Monetario Internacional (FMI) una reducción en la meta de acumulación de reservas internacionales para 2023 ante el el efecto de la sequía sobre las exportaciones, al tiempo que mantuvo sin cambios la meta de 1,9% del PBI de déficit fiscal para este año.

La decisión forma parte del acuerdo a nivel técnico alcanzado por las autoridades argentinas y el personal del FMI sobre la cuarta revisión bajo el acuerdo de facilidades extendidas (EFF, por sus siglas en inglés) de 30 meses de Argentina, que deberá ser aprobado por el Directorio Ejecutivo del organismo multilateral en las próximas semanas.

En ese sentido, fuentes del Ministerio de Economía confirmaron que la nueva meta implica «llegar a fin de año con una acumulación de aproximadamente US$2.000 millones menos», aunque evitaron dar precisiones sobre el sendero de acumulación para cada trimestre, ya que no se pueden hacer anuncios oficiales sobre los objetivos hasta tanto el Directorio del FMI termine de aprobar el acuerdo alcanzado a nivel del Staff con el Gobierno.

Aún así, confirmaron que una vez completada la revisión, que demorará al menos dos semanas, Argentina tendrá acceso a unos US$ 5.300 millones (correspondientes a 4.000 millones de DEG, Derechos Especiales de Giro).

«El efecto de la sequía es más fuerte en el primer trimestre, por eso la mayor parte del ajuste de meta de reservas es para el 31 de marzo», señalaron desde el Palacio de Hacienda.

Si bien en Economía garantizaron el cumplimiento de la meta de déficit fiscal, pidieron esperar «20 días hasta que termine la temporada» para dimensionar el real efecto de la sequía sobre recaudación y acumulación de reservas.

Sobre este punto, reconocieron que el FMI habilitó la posibilidad de implementar un nuevo Programa de Incremento Exportador, más conocido como «dólar soja», en caso de que «sea necesario para fortalecer reservas», aunque se asumió un compromiso de no usar reservas para intervenir en las cotizaciones paralelas del dólar.

«Se suspende la recompensa de deuda vía reservas», dijeron las fuentes que, de todos modos, dejaron abierta la posibilidad de intervenir en esos mercados por medio de otras alternativas, como un REPO, que permitiría al Gobierno acceder a dólares respaldados con títulos de deuda que no estén computados como reservas del Banco Central.

El FMI emitió un comunicado en el que reconoció la existencia de «un contexto económico más desafiante, particularmente la sequía cada vez más severa», que llevó al Gobierno a solicitar «revisiones de los objetivos de reservas para 2023».

Luis Cubeddu, director adjunto del Departamento del Hemisferio Occidental, y Ashvin Ahuja, jefe de misión para Argentina, destacaron el sobrecumplimiento de las metas fiscales para el 2022, luego de que el déficit fiscal primario alcanzara el 2,3% del PIB (frente a una meta del 2,5%), en particular debido «al continuo sólido control del gasto y las acciones para mejorar la focalización de los subsidios y la asistencia social».

«Al mismo tiempo, las reservas internacionales netas aumentaron en US$ 5.400 millones (por encima de la meta de US$ 5.000 millones), debido a mejoras en la balanza comercial y un importante apoyo oficial. El PIB real se expandió un 5,4% en 2022 y la inflación anual alcanzó el 94,8% al final del período», afirmaron los funcionarios del Fondo.

Uno de los puntos que también destacó el comunicado del Fondo fue la «estrategia proactiva» de financiación del Tesoro, que está ayudando a «afrontar los vencimientos de deuda, especialmente en el segundo y tercer trimestre» de 2023.

Al respecto, desde Economía señalaron que «el sector financiero le prestó 16.000 millones de dólares a dos años al gobierno con el último canje. Eso era central para el FMI. Por eso lo pusieron en el comunicado».

De todas formas, aseguraron que se mantendrá sin cambios la meta de déficit fiscal de 1,9% del PBI del corriente año, pese al impacto de la sequía.

Esto último, dijo el Fondo, se deberá lograr «a través de controles continuos de gastos, una mejor focalización de los subsidios energéticos y de la asistencia social, y una mejor priorización del gasto de capital, al tiempo que protegen el gasto social y de infraestructura prioritario».

«Para cumplir con las metas de reducción del déficit y fortalecer la progresividad de los subsidios energéticos, las autoridades planean continuar implementando el esquema de segmentación acordado, eliminando los subsidios para los usuarios residenciales de mayores ingresos a partir de mayo y para los usuarios comerciales a fines de 2023», afirmaron Cubeddu y Ahuja.

«Se tomarán medidas tempranas y decididas para abordar de manera sostenible los costos fiscales de la aprobación imprevista de la moratoria de pensiones para asegurar los objetivos fiscales para este año y los próximos», agregó el FMI.

Desde Economía anticiparon de manera escueta que están trabajando en una serie de medidas «para las próximas semanas» con el objetivo de mantener las metas fiscales sin que se resienta la actividad económica, sin brindar mayores precisiones.

En cuanto a la política monetaria y cambiaria, el Gobierno se comprometió a mantener una política de tasas de interés en pesos real positiva, que se complementará con una «racionalización de la política cambiaria».

Por otra parte, el compromiso de no acudir a adelantos transitorios del Banco Central para financiar el déficit por más de 0,6% del PBI en 2023 se complementará con el financiamiento oficial de fuentes multilaterales y bilaterales, incluso mediante la finalización de acuerdos bilaterales con los acreedores restantes del Club de París.

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